Temor al monopolio y un posible «efecto Spanair»

La Voz

El concejal Alberto Lema insistió ayer en su presentación del las nuevas líneas del convenio con Vueling que el término del acuerdo que hasta ahora se mantenía con el grupo Globalia, que permitió la vuelta de Air Europa a Alvedro en el 2013, y con Iberia y TAP no tiene por qué suponer un cese de actividad de estas aerolíneas en nuestro aeropuerto. Pero eso no quita que surja la preocupación por una posible pérdida de interés o, al menos, disminución del mismo de estas compañías por Alvedro.

El fantasma del «efecto Spanair» vuelve a planear sobre Alvedro. Su caída en el 2013 supuso una serie de cambios a peor de los que se ha tardado años en recuperar. Tras la desaparición de esta compañía en el 2013 se contabilizaron 355.919 pasajeros en el primer semestre del año, una bajada sustancial respecto al semestre anterior, en el que la cifra se levó hasta los 464.911 viajeros. Una bajada que supuso el registro más bajo de Alvedro desde el año 2004.

Pero es que los efectos de la desaparición de Spanair fueron más allá del mero recuento de pasajeros, ya que supuso la eliminación de la competencia en la ruta a Madrid. La confluencia de distintas aerolíneas en el aeropuerto es algo fundamental no solo para asegurar una oferta competitiva, sino también para garantizar que no se vuelvan a dar situaciones de monopolio como la vivida tras la marcha de Spanair. Sin competencia a la vista, los precios de los billetes a Madrid ofertados por Iberia incrementaron entonces sustancialmente su precio, siendo el principal perjudicado el viajero.

Otro punto debatible es el de la política anunciada por el gobierno local de ir terminando con las subvenciones a las compañías aéreas. A la espera de que la coordinación de un mapa de rutas consensuado por los tres aeropuertos gallegos sea una realidad y no solo una declaración de buenas intenciones, cada aeródromo continúa con sus estrategias para conseguir hacerse más atractivo que el resto a ojos de las compañías. El caso más reciente lo tenemos en Vigo, donde el Ayuntamiento convocó el pasado septiembre un concurso para crear una nueva ruta a Barcelona y varias internacionales de carácter estacional que, finalmente, se llevó Ryanair. A cambio de estos vuelos, la compañía se llevará 4,4 millones de euros en los tres años de vigencia que tiene el contrato. Durante este tiempo, la low cost irlandesa operará una conexión diaria a Barcelona y en temporada de verano comenzará con dos vuelos semanales a Dublín y Bolonia y el año que viene incorporará los destinos internacionales de Milán y Edimburgo. Los cálculos del consistorio vigués apuntan a que esta iniciativa llevará a Peinador unos 150.000 nuevos viajeros al año, con lo que apuntan a alcanzar el millón de usuarios.

Heathrow, estratégico

La apuesta decidida del gobierno local por Vueling tiene una razón de ser clara y contundente. A día de hoy se trata de la compañía que más pasajeros mueve en Alvedro, con un total de 437.043 de los 1.025.688 que por el aeropuerto pasaron en el 2015. Una cifra más que significativa, frente a los 314.679 de Iberia, los 247.158 de Air Europa o los 14.066 de la compañía portuguesa. Pero es que además, a este factor cuantitativo hay que sumarle otro cualitativo. Desde el punto de vista estratégico la conservación de la conexión directa con Heathrow es fundamental para Alvedro. Tan goloso es ese slot en el aeropuerto londinense que no sería la primera vez que se habla de la posibilidad de que termine en otras manos previa negociación de un suculento precio.

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