Los últimos datos sobre los puntos de contaminación existentes en la ría de O Burgo analizados por la consellería de Medio Ambiente revelan que no existen focos de vertidos contaminantes a lo largo de este paseo marítimo.
Se detectaron 17 puntos de emisión a las aguas de la ría y en solo dos de ellos se vertían sustancias no autorizadas a la ría. Según el Concello, estas deficiencias ya fueron subsanadas, por lo que actualmente no existen vertidos ilegales a lo largo de los cuatro kilómetros de este zona marítima.
Pero los problemas derivados de la contaminación en la ría todavía continúan. Los malos olores todavía son una constante, sobre todo cuando la marea está baja y se registran altas temperaturas. La explicación está en los lodos que se acumulan en O Burgo, que almacenan los restos de décadas de vertidos incontrolados a estas aguas.
A pesar de ello, la situación ha mejorado notablemente en alguno de los tramos de este paseo, como es el caso de la desembocadura del río Trabe. La construcción de una estación de bombeo supuso la desaparición de los efectos que provocaba la bajada sin control de un río altamente contaminado.
Otra de las actuaciones pendientes en paseo marítimo es la limpieza de la suciedad que se deposita en este espacio. Restos inorgánicos, mobiliario y hasta carros de la compra llevan años sin ser eliminados, por un problema de competencias entre las administraciones, sobre la responsabilidad del mantenimiento del paseo marítimo.
Crecimiento urbano
Culleredo es uno de los concellos del área metropolitana que ha registrado un mayor crecimiento de población entre todos los de la comarca en los últimos diez años y se aproxima a las cifra de los 30.000 habitantes.
Este desarrollo también ha afectado al estado de este espacio, que se ha convertido en uno de los principales atractivos de este municipio.