Reportaje | Problemas con la correspondencia en la comarca Los vecinos de O Burgo le ponen piedras en el camino a Antonio Pena, porque no colocan los nombres en los buzones. Su cartero, por carta, les ruega colaboración
27 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.?ice que lo pidió de palabra, por favor, sin favor, por las buenas y, a veces, casi por las malas. Pero nada, que no hay forma humana. Porque los vecinos de varios edificios de la zona más moderna de O Burgo están empeñados en dificultarle el trabajo. Y, entonces, optó por la última fórmula que se le ocurrió. Para él, la más efectiva. El cartero Antonio Pena recurrió a ese método tradicional que es la carta para rogar a sus vecinos que se identifiquen con nombre y apellidos en sus buzones. «Mandarla uno por uno era mucho. Creo que colocarla en los portales, a la vista de todos los vecinos, es más que suficiente», cuenta Antonio Pena, que insiste en que en ningún caso es obligatorio que los inquilinos de cada vivienda se identifiquen en los buzones. «Pero sí recomendable. Para mí y para ellos», matiza. Y pasa a explicar por qué. Pues porque en O Burgo, una zona residencial que crece sin parar desde hace más de una década, llegan vecinos nuevos prácticamente a diario que se alojan, por lo general, en calles de nueva creación. Identificarlos a todos lleva un tiempo, que se hace más prolongado si los nombres en los buzones brillan por su ausencia. Aún así, y a pesar de la poca colaboración que encuentra entre los vecinos de su zona, presume de controlar prácticamente a todos sus censados. «Tengo 2.178 y, como mucho, se me pueden escapar veinte. A los demás los identifico sin problemas por el nombre o por la dirección», explica. Y así se las ha arreglado hasta ahora. Pero tiene otro problema, que es el reparto de los sábados. Su trabajo lo asume ese día otra compañera que, según cuenta Antonio, no tiene el mismo dominio de los vecinos a los que, semanalmente, lleva el correo. Y ese problema llama a otro, que no es otro que retrasar las entregas y encontrarse, después, con las protestas de los vecinos. «Pero, claro -añade Antonio- ante una carta con la dirección incompleta y un buzón sin nombre, ¿qué haces? Si dejas el sobre fuera, malo porque a lo mejor al destinatario no le gusta. Si lo metes en otro buzón, también malo porque puede no ser el correcto y arriesgarte a que se pierda la misiva. Y luego vienen los problemas». El reparto La oficina principal de Correos para el municipio de Culleredo está en el núcleo de Vilaboa. Desde hace un tiempo, y para hacer frente al constante aumento de población, se creó un centro de reparto en la zona residencial de O Burgo, en un bajo junto a la ría, para descentralizar algo el trabajo y facilitar la labor de los repartidores. De todas formas, fuentes del servicio postal explicaron que esta nueva oficina es única y exclusivamente para uso de los cuatro carteros que trabajan en esa zona, ya que la atención al público y la entrega y recepción de envíos o paquetes se mantiene en la sede de Vilaboa.