Un fallo de seguridad en Alvedro hizo que un jabalí que irrumpió en la pista bloquease el aeropuerto más de dos horas
10 ene 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Me pregunto si ese jabalí que se coló en la pista de Alvedro y paralizó el aeropuerto durante casi tres horas pasó el arco de detección de metales, el control de equipaje, el de pasaportes, el de líquidos...
Es que parece una broma, la verdad: someten a los pasajeros a todo tipo de incómodos y exigentes controles de seguridad, cacheos incluidos, pero Aena no es capaz de sellar el acceso a la pista —supuestamente vallada con concertinas—, de manera que cualquier alimaña puede colarse cuando le dé la gana y montar un lío de narices. ¿Dónde está ahí el control de seguridad? Si accede fácilmente un animal, ¿no podría hacerlo también una persona con aviesas intenciones? La situación inquieta bastante, la verdad.
Esto acaba de suceder en plenas fiestas navideñas y obligó a cerrar el aeropuerto mientras no se pudo dar caza al animal. Vuelos procedentes de Madrid y Milán tuvieron que ser desviados a Santiago, y otros salieron de Alvedro con horas de retraso y las consiguientes molestias para los viajeros, algunos de los cuales perdieron sus conexiones con otros aviones.
Una vez a bordo, las compañías afectadas se apresuraron a explicar a sus pasajeros que la culpa no era de Aena ni de las propias aerolíneas. ¿De quién es la culpa entonces, del jabalí? Con billete de primera para viajar a su antojo por la pista, parece que la responsabilidad de lo sucedido en Alvedro habrá que buscarla en la ausencia de políticas para el control de la especie, por ejemplo.
En fin, un despropósito. Cuando no es culpa del viento, es por la niebla. Y si en Alvedro no hay niebla ni viento, pues son los jabalíes, claro. Una broma de mal gusto. Solo que la brecha de seguridad en un aeropuerto no lo es.