Los órganos coruñeses, un patrimonio todavía sin explotar

El Orfeón Herculino inició una actividad musical para sacar partido a instrumentos de la ciudad, alguno del año 1883


A Coruña / La Voz

Cuando hace tres años el Orfeón Herculino cumplió un cuarto de siglo, sus gestores decidieron poner en marcha conciertos de órgano. «Tenemos un patrimonio de 8 o 10 órganos en la ciudad, hay aficionados a esta música y hay organistas, como el de la catedral de Santiago, que están dispuestos a venir a tocar aquí», resume Francisco Pita, uno de los responsables de dicho orfeón. Llegaron a celebrar dos conciertos de órgano en la iglesia de los jesuitas que no tuvieron continuidad: «Intentamos hacer conciertos de órgano pero no fue posible». Y eso que en aquellos momentos contaban incluso con un organista que se desplazaba desde Canarias, «con el apoyo del gobierno insular». No pudo ser.

Y es que los conciertos de órgano mueven espectadores, como constata Iñaki Barturen, un gran aficionado a esta música que el verano pasado se desplazaba a León, en cuya catedral estaba previsto que actuara Giampaolo di Rosa, un reputado concertista que congregó allí aficionados de Madrid, Bilbao e incluso algunos llegados del sur de Francia. El concierto, que formaba para del 34.º Festival Internacional de Órgano de León, se aplazó por problemas de sonido [justo a las puertas de la catedral había otro festival de música que hacía inaudible el órgano].

Barturen ha seguido estos días las labores de reparación del órgano de los franciscanos, tarea que llevó a cabo el maestro organero malagueño Luis María Moreno Barbero. Este experto es un buen conocedor de la mayor parte de los órganos de la ciudad y recordaba cómo en su día desaconsejó la compra, en Alemania, de un órgano para la colegiata de Santa María. El consejo no fue tenido en cuenta y el actual abad, José María Fuciños, explicaba que después de diez años estropeado «vinieron de Alemania para arreglarlo», pero no acabó de funcionar. La solución se la dio en una empresa de Viveiro «que vino hacer una cosa de electricidad, me preguntaron por órgano y me dijeron que ellos lo arreglaban». Así fue, aunque ahora es eléctrico y por lo tanto los tubos característicos de estos aparatos son un adorno. «Se usa mucho en las grandes ocasiones y en las bodas», apunta el abad.

También lleva tiempo estropeado el de la iglesia de los dominicos, «fuimos a verlo y la reparación era carísima», evoca Francisco Pita, aludiendo al momento en el que estaban intentando hacer conciertos en varios templos de la ciudad.

El qué si funciona bien, entre otras cosas porque acaba de ser afinado, es el de la iglesia castrense de San Andrés, un órgano alemán, instalado en 1883 por la firma Richard Ibarch, según recoge Carlos García Cortés en su libro Templos coruñeses. El párroco daba cuenta hace poco a los feligreses de que se estaba poniendo a punto.

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