HERCULÍNEAS | O |
13 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.A CADA DÍA que pasa, nuevas desgracias se incorporan a los periódicos como tinteros volcados. Pero hay mañanas en que te despiertas y, como cerezas en cesto, una alegría tira de otra, un alivio de otro, un respiro de otro respiro. Y en esta rara mañana de sol y agua me he pegado tres respiros de alivio bastante importantes que tengo el gusto de comunicarles para que canten tres hurras conmigo. A saber: mi primer respiro llegó al enterarme de que los campus de Elviña y A Zapateira están por fin unidos por una carretera. Sí, aunque no se lo crean, en A Coruña se hizo una Universidad con dos campus pegaditos pero, para demostrar que aquí las cosas se hacen como se hacen, se olvidaron de comunicarlos. De traca. Y anonadados aún los universitarios por el brusco trastorno que la fortuna ha introducido en sus vidas, me llega el segundo respiro al leer la columna de Ramón Castro (choca esos cinco, Ramón, que lo que escribías ayer es lo que pensamos muchos) sobre la retirada de máquinas de tabaco de los campus. Seré breve: me alegra haber dejado hace años de ser universitario. El tercer respiro es un respiro aéreo. Cuando aquí se cancela hasta el vuelo de las aves migratorias, ayer todos los aviones que tenían previsto aterrizar en Alvedro lo hicieron. alberto.mahía@lavoz.es