Un instituto lleno de vida

Ciencia y música son las grandes ofertas del IES David Buján de Cambre, un centro en el que estudiar es solo una actividad más

.

cambre / la voz

Parece difícil tener 15 años en el instituto David Buján de Cambre y no encontrar algo que hacer además de asistir a clase. El centro vive en permanente ebullición, y las exposiciones en el vestíbulo se agolpan de tal manera que hasta hay lista de espera. Las cifras constatan lo anterior: hay 80 alumnos en el musical, 80 en el club de ciencia, 74 en los programas Erasmus, 65 en los de convivencia y unos 300 en los de voluntariado: son unos 600 alumnos movilizados en un centro de 400, lo que indica que todos están en al menos una actividad y la mitad, en dos. Eso dice la estadística y lo corroboran los profesores. Estos también están movilizados. «La que en menos frentes está metida soy yo», dice Ruth Pérez, profesora de Música y directora del musical, un espectáculo que solo lleva tres años pero que cuenta con la participación de 80 estudiantes de cuarto de ESO y bachillerato.

María Mosquera, la directora del centro, recalca que este musical, como el resto de las muchísimas actividades, exigen lo máximo del claustro, tanto que a estas alturas de curso «a veces cruje». Lo recalca Carlos Balado, vicedirector: «Tenemos unos alumnos tan excepcionales que justifican todo nuestro esfuerzo, hacen que valga la pena. Pero en mi caso supone que voy siempre corriendo, con prisas, sin parar un minuto».

Mosquera recalca el papel de César Docanto, el jefe de estudios: «Cuando se enumeran nuestros logros no podemos olvidar que hay mucha gente trabajando sin que se conozca su labor, y la de César es fundamental porque se encarga de encajar todos los horarios» y eso, dicen una y otra vez todos los docentes, es una ingeniería horaria. El día de la visita, por ejemplo, unos alumnos de intercambio de un programa Erasmus estaban haciendo el Camino de Santiago; hubo una conexión por Skype con la oenegé que recibe el dinero de su última iniciativa solidaria; y el equipo de Dinamización Lingüística puso nombres a cuatro aulas (Padre Sarmiento, Manuel María, Eduardo Pondal y Andrea Maceiras) en un emotivo acto con invitados (la propia escritora, única viva de los seleccionados), música y discursos.

El Club de Ciencia es una referencia a nivel estatal potenciada ahora con los Erasmus

La ciencia está tan relacionada con el centro que el director que da nombre al instituto, David Buján (que falleció en el cargo), fue uno de los impulsores del Día de la Ciencia en la Calle en A Coruña. Ahora, José Viñas sigue su estela, modernizada, obviamente. Los 80 alumnos del club trabajan durante los recreos y al mediodía de lunes y miércoles, aunque tal vez se amplíe a los viernes, porque su nivel de compromiso es total. Viñas ha ganado muchos premios, con el Proyecta Innovación (de la Plataforma Proyecta, de la Fundación Amancio Ortega y la Fundación Santiago Rey Fernández-Latorre).

Por si su trabajo en el centro no era suficiente, Viñas y sus voluntarios (muchos exalumnos) están colaborando con el Ayuntamiento de Cambre en una feria de ciencias (ya internacional) para celebrar en septiembre. Se llamará Open Science y todos los recursos son libres; se presentarán 45 proyectos de todo tipo para alumnos de infantil a bachillerato.

Viñas también coordina los programas Erasmus: «Somos el único centro de Galicia con cinco programas», que implican a unos 74 alumnos de entre 2.º de ESO y 1.º de bachillerato. Los hay de diferentes disciplinas: sobre tejidos inteligentes, presencia de los celtas (colaborando con un centro de la República Checa), robótica o deporte y alimentación saludable.

El fomento del diálogo y de la convivencia, desde su nacimiento

.

Una de las claves del centro es, además de la entrega del profesorado, el apoyo incondicional de las familias y la participación del alumnado, que es protagonista de las actividades:

convivencia

Un protocolo y seis mediaciones al año. Desde su inauguración hace 25 años, el David Buján siempre ha tenido programas de convivencia. Últimamente, organizados por Pilar Tobar y Xoán Díaz, un querido profesor que murió este mismo curso y que dará nombre al aula, donde se juega al ajedrez o se charla tranquilamente. María José López, una de sus responsables, reconoce que es un centro muy tranquilo en el que «como mucho hay dos protocolos de intervención al año, pero lo normal es que se resuelvan enseguida». Y de mediación entre alumnos ni siquiera llegan a diez. Ahora mismo hay movilizados unos 65 alumnos entre integración (bienvenida a los nuevos), mediación propiamente dicha y mantenimiento de su blog.

musical

Ochenta alumnos movilizados todo el año. El musical nació como un proyecto de integración y hoy representa a la perfección el estilo del David Buján, por el número y la intensidad de la implicación de profesores y alumnos. Tal y como explica Ruth Pérez, «hay alumnos que pasan inadvertidos y que encuentran su sitio aquí y refuerza su autoestima; cambia la relación que mantienen con los otros y consigo mismos». Se eligió Hairspray este año porque tiene 14 coprotagonistas. Quien desee ver el producto de un curso de trabajo y pasión, que apunte la fecha: tarde del 19 de junio en el centro Ágora de A Coruña. La representación moviliza a varios departamentos: Educación Física, Lenguas y Plástica. María Rey, la profesora de Francés, se encarga además de los decorados, dignos de cualquier representación profesional; y el montaje de las canciones (que se hace por si se necesita playback) corre a cuenta de un padre cuyo hijo ni siquiera participa en este evento.

solidaridad

Pedaladas o andainas para una oenegé. Hay varios programas de solidaridad en el centro: colaboran con Eco Desarrollo Gaia, Mulleres Colleiteiras (reciclan aceite en el centro), Salva la Selva («hemos apadrinado un chimpancé», explica Carlos Balado) y la estrella del centro, Proactiva Open Arms. La muerte del pequeño Aylan conmocionó al alumnado y decidieron ayudar: montaron bicicletas estáticas y se pusieron a pedalear los kilómetros que hizo el pequeño, reuniendo un euro por kilómetro; al final, juntaron 1.500 euros: «Financiamos el funcionamiento de un día del barco de la oenegé», reconoce orgulloso el vicedirector. Este año, por falta de bicis, hicieron una caminata y reunieron 900 euros. En estas actividades participan todos los alumnos de secundaria.

biblioteca

Clubes de lectura para jóvenes y adultos. La biblioteca es uno de los pulmones del centro. Carmen Suárez es una de sus responsables y moviliza a muchos profesores en sus actividades. Tiene varios clubes de lectura, incluso uno para adultos (exalumnos, familias y profesores jubilados).

Newsletter Educación

Recibe todas las semanas la información más relevante sobre educación

Votación
7 votos
Comentarios

Un instituto lleno de vida