Los vecinos de la carretera de O Temple a Cambre dicen que los conductores no respetan los límites
14 ene 2016 . Actualizado a las 05:00 h.José Darriba y su mujer María Esther han dejado de contabilizar los accidentes de tráfico que ocurren delante de su casa. Dicen que son «día si, día non» y que tienen miedo a salir del portal por si un coche se los lleva por delante. Viven en el número 119 de la carretera que comunica A Barcala con el centro de Cambre (DP-1707) e intentan recordar el número de siniestros que hubo ya solo en las últimas semanas: «Moitos, moitos... Un foi ao mediodía, outro ás dez e media das noite, outro ás once da mañá, xusto antes de que eu saíra polo portal. Por sorte tardei un pouco máis porque senón...», explica José. Y Esther recuerda otro que, del impacto, los cristales saltaron al interior de la finca «e estiveron a punto de mancar aos netos». Dicen que este problema de inseguridad se remonta a tiempo atrás pero que, en los últimos tiempos, ha ido a más. Desde el Concello confirmaron que la Diputación mandará operarios para realizar un microfresado el asfalto, ya que tiene poca adherencia, y que ya se ha colocado una señal que reduce a 40 kilómetros por hora la velocidad máxima. «Pero é igual... por aquí pasan a moitísima velocidade». «Pois non sei se isto é un punto negro ou un punto branco, o que sei é que isto é terrible», añade José.
Un poco más arriba, en el número 103, ya es la tercera vez que un coche cae por el terraplén de la finca de Purificación Campos. «Menos mal que non tiña polos no galiñeiro, porque senón morrían todos. O coche acabou no fondo da finca despois de caer a rolos», explica.