La orden de las Agustinas Recoletas se instaló en Betanzos en el año 1769 Llegaron a Betanzos en el siglo XVII y, desde entonces, no han dejado de velar por la ciudad y sus gentes. Las Agustinas Recoletas ocuparon el convento que, en su día, había sido un hospital. En el momento de su ingreso, las hermanas saben que su fin está también en el mismo monasterio, ya que tras la muerte son enterradas en el coro bajo de la propia iglesia. Hoy día, Sor Rita, a la que los betanceiros no sólo admiran sino que muestran un cariño especial, cuenta con 93 años y es la mayor de todas ellas. Pese a todo, podemos verla todavía tras la reja mostrando una amable sonrisa y un emotivo saludo gestual.
01 jul 2000 . Actualizado a las 07:00 h.Las Agustinas Recoletas están en Betanzos desde 1679. En España cuentan con treinta conventos, tres de ellos en Galicia. Su presencia en la Ciudad de los Caballeros ha pasado, desde siempre, tan discreta y silenciosa como su propia necesidad. Detrás de los muros y las rejas de este convento a orillas del Mandeo, conviven ocho monjas, tres de ellas todavía muy jóvenes. Las edades de las religiosas oscilan entre los 27 y los 93 años de Sor Rita, a quien la capital brigantina rindió un caluroso homenaje en 1994, con motivo de su 64 aniversario desde su llegada a Betanzos. La vida en silencio Entrar en la vida de estas mujeres requiere hacerlo «de puntillas». Su jornada diaria comienza a las 6.30 de la mañana cuando se levantan para orar y meditar hasta la hora del desayuno. La madre Consolación, superiora del convento, habla de Betanzos con sinceridad. «Aquí hay buena gente. A nosotras nos quieren mucho y somos conscientes de ello». Aunque también se muestran conocedoras de los problemas que afectan a la ciudad y a toda la sociedad. En el convento hay tiempo para todo pero la mayor parte del día la dedican a trabajar y, sobre todo, a rezar. El huerto que poseen dentro del monasterio les permite que el gasto en legumbre y hortalizas para ellas sea innecesario. Manuel Casanova es el encargado de su cultivo y a quien cuando tienen excedente se le encomienda la venta a los particulares. Clases de música La sencillez es el rasgo más característico de estas ocho mujeres que, además, reciben clases de música _impartidas por Pedro Noya, director del conservatorio brigantino_ y dedican una hora al día a su estudio individual. Preguntada por los famosos Escritos, Madre Consolación comenta que ya no se hacen porque la gente no hacía un uso adecuado de ellos. «Los ataban a los cuernos de las vacas para defenderse del mal de ojo... Aunque todavía hay gente que los sigue pidiendo», afirma.