Ellos vieron pasar alcaldes y gerentes. Trabajan casi desde la gestación del organismo que ahora está a punto de convertirse en mancomunidad
09 ago 2015 . Actualizado a las 05:00 h.Recién cumplidos los quince años de vida, el Consorcio das Mariñas está a punto de volver a nacer. Apenas cambiará nada de cara al servicio a los vecinos. Seguirá integrado por nueve ayuntamientos -pendiente del eterno paso hacia adelante de A Coruña-, pero todo empezará de nuevo bajo el título de Mancomunidad. Esta situación genera incertidumbre para sus trabajadores, varios de los cuales se incorporaron cuando este organismo supramunicipal daba los primeros pasos.
Aquellos también eran momentos de dudas, inicios en los que no se sabía lo que iba a durar «el experimento». «Aunque fueron trabajadores de concellos los que lo pusieron en marcha», matiza Salvador Martínez, responsable del área de administración. Tanto él como sus compañeras tuvieron que esforzarse con explicaciones didácticas cada vez que afrontaban la sencilla pregunta «¿Y tú dónde trabajas?». «Yo siempre digo que el consorcio es una asociación de ayuntamientos, pero reconozco que aún hay gente que no conoce esta entidad», explica Inés Peleteiro, técnico del área de Medio Ambiente, el motivo que gestó y dio sentido al nacimiento del consorcio con el servicio de recogida de basura.
De hecho, bajo las oficinas entran y salen camiones con los desperdicios de más de 150.000 vecinos de la comarca. Al periodista le llama la atención el olor a detritus en el exterior de la nave pero los trabajadores ya no lo perciben, el paso de los años ha acostumbrado sus pituitarias. «Hombre, sabemos que estos camiones no recogen flores precisamente, lo malo es cuando sufren una avería cargados de basura y entran en el taller, ahí sí que se nota», explica Inés. «Y eso en verano, en invierno apenas se percibe», matiza Isabel Amigo, de Servicios Sociales.
Volvamos a la popularidad del Consorcio das Mariñas -que ya no es tal, pero a la espera de convertirse en mancomunidad de alguna manera hay que llamarle-. Hace diez años las personas que veían excesivo el recibo de la basura iban a sus ayuntamientos a protestar. Entonces sí, entonces descubrían que era «una cosa llamada Consorcio» la responsable de la recogida de sólidos. «Ahora ya son más los que vienen aquí», dice Inés. Ese «aquí» es un rincón de la N-VI en el municipio de Bergondo, entre el polígono del Espíritu Santo y el núcleo de Guísamo.
Está prevista la mudanza durante este mandato a apenas cincuenta metros, al edificio Ligal, hoy en estado ruinoso. Allí tendrán más comodidades, si bien en la actualidad no sufren problemas de espacio. «Hoy somos 24 pero llegamos a trabajar más de 50 personas», recuerda Salvador. «Y nos juntábamos cinco alrededor de un ordenador», apostilla Inés.
La basura fue el origen, pero poco a poco el Consorcio ha desarrollado otros tentáculos como los servicios sociales, a los que piden asesoramiento incluso ayuntamientos no asociados. Su actividad diaria les proporciona interesantes datos sobre la población de la comarca. «Desde el 2008 ha bajado mucho el número de inmigrantes», ejemplifica Isabel Amigo, quien empezó a trabajar en el Consorcio con 30 años. Inés y Salvador tenían 24 y 27 respectivamente. Junto a ellos, la veterana es Mercedes Casanova, responsable de comunicación y proyectos. Juran que hay buen rollo. «Somos el fiel reflejo de los plenos del Consorcio, donde los alcaldes lo aprueban todo por unanimidad», concluye Mercedes.