Acusa a un empleado de pegarle a su hijo después de que este lo sorprendiera en un club estando de baja

A. Mahía A CORUÑA/LA VOZ.

ARTEIXO

El desencuentro entre empresario y empleado reventó hace cuatro años, cuando el hijo del primero se encontró con el trabajador en un prostíbulo de Arteixo y le recriminó que estuviera de juerga cuando tenía una baja médica que le impedía ir a su puesto laboral. Entonces se entabló una discusión entre ambos que terminó con el primero herido. El joven empresario emprendió entonces acciones legales contra el empleado de su padre, al que acusó de haberle agredido. El fiscal le cree y pide que el procesado sea condenado a una pena de dos años de prisión como presunto autor de un delito de lesiones. La acusación particular eleva la pena a los tres años. A raíz de esa pelea, el empresario optó por echar al empleado. Pero este recurrió el despido y el asunto llegó al juzgado de lo Social. El juez dictaminó que el despido era improcedente y obligó al empleador a readmitir al empleado. Las razones eran que la baja médica que tenía el trabajador no requería reposo, por lo que podía estar fuera de casa, ya sea paseando, ya sea en un club nocturno. El dueño de la empresa también esgrimió como motivo de despido el hecho de que el procesado le hubiese pegado a su hijo. El titular del juzgado tampoco le dio la razón en este punto, pues entendió que no se podía probar la agresión. Así las cosas, hoy en día la situación sigue como estaba antes del suceso: el trabajador continúa trabajando para la persona que lo denunció y quiso despedir. Pero ayer, en el Juzgado de lo Penal número 6, de lo que se habló exclusivamente fue de la supuesta agresión ocurrida hace cuatro años. El hijo del empresario relató que aquella noche fue con unos amigos al club y que se encontró al trabajador. Molesto por verlo de fiesta cuando estaba de baja, le reprochó su actitud. Y como respuesta, recibió un golpe. El procesado, defendido por el letrado Manuel Ferreiro, lo niega. Aseguró frente al juez que en ningún momento le puso la mano encima, que el hijo de su jefe solo tropezó y aprovechó la herida que se produjo en la caída para acusarlo de una falsa agresión. Uno y otro tenían testigos. Y unos y otros contaron cosas absolutamente diferentes. Unos que sí le había pegado y otros que no.