Pablo Giménez, vecino de Abegondo: «Non nos arrepentimos un só día de deixar A Coruña, estamos atraendo xente ata aquí»
ABEGONDO
El municipio es uno de los concellos del área coruñesa donde crece el censo
25 ene 2026 . Actualizado a las 05:00 h.«Pola mañá voulle levar de comer ás galiñas, collemos os ovos eu e a miña nena». Así es la rutina, cuando se despiertan, en la casa de Pablo Giménez. Su hija, de dos años, ya es de Abegondo. Es la primera de la familia porque tanto Pablo, de 41 años y natural de Lugo, como su pareja, Antía, de Burela, no son de la zona. Su destino parecía destinado a transcurrir en la ciudad de A Coruña, donde estudiaron, comenzaron a trabajar y se asentaron, pero la pareja quiso darle un giro a su proyecto vital. Dijeron adiós al bullicio y abrazaron la aldea. Viven en Adro, donde compraron un terreno y construyeron su propia casa. Antes de dar este salto, vivieron un tiempo en Cambre, pero no era eso lo que buscaban después de dejar el piso en A Coruña, en pleno centro, en la plaza de Pontevedra. «Hai quen nos pregunta se nos molesta o canto do galo. A nosa filla esperta todos os días con el. Eu lémbrolles que na praza de Pontevedra, onde estabamos nun segundo, non parabamos de escoitar o ruído dos coches», responde con una sonrisa.
Al poco de llegar a Abegondo, hasta el alcalde, destaca, se interesó por saber cómo les iba. A cuentagotas, casos como el suyo van siendo comunes en un municipio que, a pesar de su proximidad con la ciudad, en torno a 20 minutos entrando por la tercera ronda, se estaba vaciando. El boca oreja está cambiando la tendencia. Después de un tiempo estancado, Abegondo volvió a ganar habitantes el año pasado, según los últimos datos difundidos por el Instituto Galego de Estatística (IGE).
Un 1,4 % en seis meses
En julio del 2025 Abegondo contaba con 5.678 residentes, un 1,4 % más que a comienzos de ese mismo año. Son 101 más que en el 2024, y también más que en el 2023 o en el 2022. El incremento está lejos de las cifras más altas que anotan municipios como Miño o Sada, a los que ayuda el entorno de la costa, pero es significativo en este pequeño municipio que pasa más desapercibido en el área. «Desde que viñemos, apenas imos pola Coruña. A nosa vila de influencia é Betanzos, a uns dez minutos no coche. Pero é que aquí tamén temos servizos, un súper á porta da casa», explica Pablo.
Como su trabajo lo obliga a hacer pequeños desplazamientos, imparte diferentes cursos en centros o institutos sobre nuevas tecnologías, desde inteligencia artificial a impresión 3D, y lo mismo le sucede a su pareja, llegó un momento en que valoraron que era lo mismo estar o no estar en la ciudad.
«Non nos arrepentimos nin un momento de vir. Ao contrario, estamos atraendo xente a Abegondo. Amigos e coñecidos que descubriron por nós como é isto e están tratando de buscar tamén un terreo para facer unha casa», sostiene Pablo. «Sentimos que este pequeno espazo nos pertence», concluye. Una sensación más difícil de sentir en una ciudad, desliza.