A este taller de costura de la Costa da Unión van padres e hijas a disfrutar de unas horas de costura juntos. Laura Sánchez es la modista y creadora de este espacio en el que puedes aprender a hacer de todo, desde un bolso hasta un look de boda
09 ene 2026 . Actualizado a las 22:50 h.La alumna más pequeña de Laura Sánchez tiene 7 años y aunque todavía no cose en las máquinas industriales y todavía solo lo hace en la doméstica, «se le da muy bien». Las y los alumnos de esta modista y profesora son variados: hay padres e hijas que aprovechan este ratito para pasar tiempo juntos y coser una prenda y otras personas que llegan con la idea de que no saben ni coser un botón y acaban haciéndose un outfit completo. Después de estudiar un ciclo formativo de vestuario de espectáculos en Barcelona, Laura dice que tuvo «mucha suerte», porque entró en un taller de sastrería clásica y «aprendí mucho», recuerda. Cuando volvió para A Coruña empezó a dar clases y el mundo de la docencia le encantó: así fue como nació As Margaridas, su escuela taller en el número 16 de la Costa da Unión.
«En las clases empezamos desde cero, lo único que necesitas es venir con ganas», cuenta esta modista que está pendiente de cada paso que dan sus alumnos para ayudarlos a conseguir sus logros. Adapta las clases a la disponibilidad de sus alumnos, que empiezan desde lo más básico, costuras rectas y a aprender a manejar la máquina, hasta acabar cosiendo su propia ropa. «Cada persona hace su proyecto», comenta Laura, que cuenta que hay gente incluso que se anima a hacerse sus propios vestidos para ir de invitados a bodas. Sobre la mesa de su taller se cortan y cosen tote bags, gorros, camisetas, ropita para perros, manteles o vestidos. Cada persona decide qué quiere hacer durante el tiempo de desconexión en la clase de costura. También hacen transformaciones de prendas antiguas para darle una segunda vida. «Viene mucha gente que quiere recuperar la máquina de coser que había en su casa, que era de su abuela o de su madrina. Está bien que en algún momento nos entren las ganas y desempolvemos esas máquinas», cuenta.
«Descubrí que me encanta dar clases de costura, es algo que disfruto muchísimo», reconoce Laura, que, cuando tiene tiempo, también diseña su propia colección de ropa y complementos. Además de enseñar a coser, también hace arreglos y confecciona a medida.