Una mujer con discapacidad y su pareja acusados de agresión sexual a una compañera de ella alegan que no la tocaron

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Imagen de archivo de la Audiencia Provincial de A Coruña
Imagen de archivo de la Audiencia Provincial de A Coruña CESAR QUIAN

El juicio en la Audiencia de A Coruña queda visto para sentencia tras la incapacidad de los peritos para confirmar la credibilidad del testimonio de la denunciante

17 mar 2026 . Actualizado a las 16:11 h.

Una mujer de 39 años y su pareja, un hombre de 73, se sentaron este martes en el banquillo de los acusados de la Audiencia Provincial de A Coruña negando rotundamente haber agredido sexualmente a una compañera de piso de la procesada. Los hechos, que habrían ocurrido en la localidad de Betanzos, enfrentan versiones opuestas: mientras la Fiscalía solicita penas que superan los 13 años de prisión para ambos por delitos continuados contra la libertad sexual, las defensas sostienen que los abusos nunca existieron y solicitan la libre absolución de sus representados. Durante la vista oral, el procesado aseguró que la acusación carece de fundamento y afirmó que «no le tocó ni un pelo» a la denunciante. Según su declaración, la otra acusada era su pareja sentimental y lo visitaba los sábados en su domicilio. Debido a las restricciones de la pandemia, la mujer acudió en tres ocasiones acompañada por la presunta víctima, ya que las normas del piso tutelado donde ambas residían impedían las salidas individuales. El hombre describió estos encuentros como reuniones sociales en el salón donde tomaban una cerveza antes de que él y su novia se retiraran a la habitación, dejando a la denunciante viendo la televisión.

Por su parte, la mujer acusada, quien también presenta una discapacidad reconocida, optó por responder únicamente a las preguntas de su abogado defensor. En su breve intervención, ratificó que mantenía relaciones sexuales consentidas con el hombre, pero negó de forma tajante haber tenido cualquier tipo de contacto de índole sexual con su compañera de piso o haber participado en las agresiones descritas por la acusación.

A falta del testimonio presencial de la denunciante, el tribunal visionó la declaración que esta prestó durante la fase de instrucción. En dicha grabación, la mujer relató un escenario de abusos constantes durante diez años, asegurando que la procesada entraba en su habitación por las noches para realizarle tocamientos bajo amenazas y agresiones físicas. Asimismo, describió encuentros en el domicilio del varón donde, presuntamente, era obligada a mantener relaciones sexuales con él mientras su compañera vigilaba, afirmando además que el acusado entregaba dinero a su pareja tras estas citas.

La jornada también contó con la comparecencia de las psicólogas forenses, quienes arrojaron dudas sobre la solidez de la prueba de cargo. Las expertas explicaron que no pudieron llegar a una conclusión firme sobre la credibilidad del testimonio de la presunta víctima debido a su discapacidad intelectual leve y al prolongado tiempo transcurrido entre los hechos y la entrevista. Según las especialistas, el relato de la mujer no presentaba la espontaneidad suficiente para realizar una valoración pericial concluyente.

Finalmente, el juicio quedó visto para sentencia con las posturas de las partes totalmente enfrentadas. El Ministerio Público mantuvo su petición de 13 años y nueve meses de cárcel para la mujer y 13 años y tres meses para el hombre. En contraposición, los letrados de la defensa insistieron en que el testimonio de la denunciante es poco sólido y recordaron que, dada la situación personal de los encausados, podría concurrir incluso una eximente por discapacidad en caso de que el tribunal considerase probados los hechos.