Un soplo de aire fresco bien preparado

Hugo Álvarez Domínguez

A CORUÑA

Ganadores del Concurso de Solistas del Conservatorio Superior de Música de A Coruña con la OSG, dirigida por José Trigueros
Ganadores del Concurso de Solistas del Conservatorio Superior de Música de A Coruña con la OSG, dirigida por José Trigueros H. Á. D.

La OSG, dirigida por José Trigueros, ofreció dentro del programa de abono el concierto de los ganadores del concurso del Conservatorio Superior de Música

14 mar 2026 . Actualizado a las 19:35 h.

Desde hace dos años, el concierto de ganadores del Concurso de Solistas del Conservatorio Superior de Música (que antes se ofrecía con la Orquesta Joven fuera de abono) es competencia de la OSG y entra en su abono. Es debatible que un concierto de estas características (sus solistas son estudiantes) forme parte del abono de la OSG, pero abre la puerta a repertorio que, de otra forma, no hubiera incluido una orquesta que apuesta por clásicos populares.

José Trigueros dirigió este concierto que abrieron las Danzas de Marosszék, de Zoltán Kodály. Trigueros se maneja en este repertorio con destreza y subrayó la brillantez colorista y rítmica de la partitura, con trabajos reseñables en los vientos (Rodríguez en el oboe, Ibáñez en el flautín o Walker en la flauta) o la concertino Olatz Ruiz.

Javier Fernández tocó el Concierto para trombón y orquesta, de F. David, de cantabilidad casi operística. El solista negoció la exigente escritura con destreza: presencia, sonido homogéneo y habilidad en las agilidades, más allá de algún resbalón puntual. Lo mejor, la Marcha fúnebre central. La OSG respondió con ductilidad.

Nuno Estévez ofreció el Concierto n.º 1 para acordeón, de N. Chaikin. Es infrecuente y atractivo encontrar el acordeón como instrumento solista. En esta pieza lírica, de influencia posromántica y exigentes cadencias siempre bien resueltas, Estévez tuvo grandes momentos en el andante non troppo mosso central, donde desplegó el aroma de lírica melancolía de esa melodía que tan bien introdujo Ferrer al clarinete, o el virtuosismo del allegro vivo final. A veces faltó presencia del acordeón en los tutti (la acústica tuvo mucho que ver), pero tocó de modo notable una obra difícil donde Trigueros se desenvuelve como pez en el agua.

Al final, homenajeando a Marcial del Adalid en su bicentenario, ambos solistas regalaron Non te quero por bonita con variaciones. ¿Debe estar este concierto en abono? El debate queda en la mesa, pero los solistas llegaron con las obras preparadas y el programa fue un soplo de aire fresco.