El viento y la baja visibilidad provocan desvíos y maniobras frustradas en el aeropuerto de Alvedro
A CORUÑA
Uno de los aviones tuvo que regresar a Madrid al no lograr aterrizar tampoco en Santiago de Compostela
05 mar 2026 . Actualizado a las 17:55 h.Las complicadas condiciones meteorológicas registradas este jueves en el aeropuerto de A Coruña, en Alvedro, han provocado varios aterrizajes frustrados y desvíos de vuelos, especialmente en conexiones procedentes de Madrid. La plataforma Vuela Más Alto y fuentes del propio aeropuerto indicaron que el problema no ha sido tanto la intensidad del viento como su dirección, que generaba viento cruzado sobre la pista. Durante la jornada se registraban rachas de hasta 28 nudos (unos 52 km/h). La pista de Alvedro está orientada aproximadamente hacia el noreste, en dirección a Ferrol cuando se utiliza la cabecera 21, la más habitual. Con el viento soplando desde el noroeste —desde la zona de A Coruña— las aeronaves se encuentran ráfagas laterales durante la maniobra de aterrizaje. Ese viento cruzado puede desestabilizar al avión y hacerlo oscilar lateralmente durante la aproximación final. Cuanto mayor es la aeronave, mayor es también el efecto del viento sobre sus alas y su estructura.
Por ese motivo, aunque la velocidad del viento no sería problemática si soplara de frente, sí puede impedir el aterrizaje si actúa de costado. En el caso de viento en cola —cuando sopla desde detrás del avión— los márgenes son todavía más estrictos: las aeronaves no pueden aterrizar con más de 10 nudos de viento en cola. Uno de los vuelos afectados fue el IB457 de Iberia, que intentó aterrizar en A Coruña pero terminó desviándose al aeropuerto de Santiago-Rosalía de Castro tras no poder completar la aproximación.
Más complejo fue el caso del UX7235 de Air Europa, que llegó a realizar varios intentos de aterrizaje en distintos aeropuertos. La aeronave pasó por A Coruña y Santiago antes de terminar regresando finalmente a Madrid al no encontrar condiciones seguras para tomar tierra. Pese a estas incidencias, otros vuelos sí pudieron completar la operación. Entre ellos, el IBE1115 de Air Nostrum procedente de Madrid, que finalmente logró aterrizar en Alvedro utilizando la pista 03, así como el vuelo de easyJet procedente de Ginebra. Ya de noche aterrizó el vuelo de Binter procedente de Canarias. Tenía prevista su llegada para las 18.45 horas y llegó a las 20.16 horas, con hora y media de retraso.
Diferente impacto según el tamaño del avión
Las aeronaves más pequeñas, como jets privados o aviones de menor envergadura, suelen tener menos dificultades en estas condiciones, ya que la distancia entre las puntas de sus alas es menor y el riesgo de que una llegue a rozar la pista es reducido. Sin embargo, los aviones comerciales de tamaño medio, habituales en Alvedro, son más sensibles al viento lateral. Entre ellos se encuentran modelos como el CRJ-1000 utilizado por Air Nostrum, los Embraer 195 empleados por varias aerolíneas regionales, o aeronaves de mayor tamaño como los Airbus A320, operados por compañías como Vueling o Iberia, y los Boeing 737 de Air Europa.
En estas condiciones, el viento lateral puede hacer que el avión se incline o se desplace ligeramente durante la aproximación, aumentando el riesgo de que una de las alas quede demasiado cerca del suelo. Por seguridad, si los parámetros superan los límites establecidos, las tripulaciones frustran la maniobra y buscan un aeropuerto alternativo.
La cizalladura, uno de los fenómenos más peligrosos
Las fuentes aeroportuarias recuerdan que uno de los fenómenos más temidos en aviación es la cizalladura del viento, que se produce cuando la dirección o intensidad del viento cambia bruscamente en pocos metros de altura. Por ejemplo, un avión puede aproximarse con viento de frente y encontrarse de repente con una ráfaga lateral o en cola durante el descenso, lo que altera de forma repentina su estabilidad.
Este fenómeno está considerado uno de los factores meteorológicos más peligrosos para la aviación, junto con la acumulación de hielo en las alas o los impactos con aves, por lo que los pilotos aplican siempre márgenes de seguridad muy estrictos en las operaciones de aterrizaje y despegue.