Acaba de tomar el relevo al frente de la Zona Comercial Obelisco, que quiere que recupere la actividad que tuvo a finales del siglo pasado
11 ene 2026 . Actualizado a las 21:55 h.Trabaja en el negocio familiar. Sus padres fundaron La Viña, ya desaparecido, y más adelante El Tequeño en la plaza de María Pita, que continúa siendo un referente, al igual que su plato estrella que da nombre al negocio. «A La Viña, que tenía entrada por Riego de Agua y la calle de la Franja, muchos ya le llamaban El Tequeño, por eso apostamos por este nombre», explica Javier Pastoriza Rodríguez. Segunda generación, gran aficionado del Deportivo, y desde hace unos días presidente de la Zona Comercial Obelisco. José Ángel y Floribel, sus padres, se conocieron en Venezuela. Él es de aquí y emigró y ella es hija de gallegos emigrantes. Se conocieron en el país del que más se habla en el 2026. «De familia allí solo tenemos dos primos lejanos. El país a peor no puede ir porque la gente se estaba muriendo de hambre. Ojalá vayan las cosas bien y en un futuro podamos tener una vivienda para ir a pasar temporadas, es una ilusión», comenta Javier, que nació hace 39 años ya en A Coruña. Su madre sigue siendo la encargada de elaborar el plato que aprendió en tierras venezolanas. «Es una masa tipo pan con queso dentro y no te doy más detalles porque es secreto profesional, aunque algunos nos copiaron, por algo será. Los originales son más pequeños, por eso a los venezolanos que nos visitan por primera vez les sorprende el tamaño de nuestro tequeño», asegura Javier.
Como a finales de siglo
Son las cuatro de la tarde y charlamos en una mesa alta del local, muy tranquilo a esa hora. «El fin de semana no paramos. He visto a niños que ahora vienen con los amigos. El tequeño sigue triunfando y también platos como el pasticho, que es un tipo de lasaña que se hace en Venezuela. Y también ofrecemos productos de aquí como la tortilla o la zorza, que no pueden faltar», relata. Desde hace 40 años su familia es socia de la Zona Comercial Obelisco y Javier entró en la junta directiva en el 2019. «Carolina, la anterior presidenta, no podía seguir y como yo estaba de vicepresidente fue un cambio natural y aprovechamos para renovar la junta directiva», destaca desde su faceta de presidente de los comerciantes más céntricos. Tiene una difícil misión por delante. «Queremos recuperar el centro de A Coruña de finales del siglo XX. Para eso necesitamos más recursos para poder poner en marcha más actividades. Este año tenemos que firmar un nuevo convenio con el Ayuntamiento e incentivar el alquiler de locales que llevan tiempo vacíos y se devalúan cada vez más. San Andrés parece que empieza a levantar y es algo que nos agrada y tiene que ser así en la calle Real. También está el problema del top manta, que no es de fácil solución. Una posibilidad es que puedan trabajar donde sea, pero de manera legal», analiza este hombre que piensa que un producto como el que ellos despachan también podía recibir algún tipo de ayuda «como artesanía gastronómica», afirma.
Testigo del Mar Egeo
Hubo uno tiempo que coexistieron La Viña y El Tequeño hasta que en el 2006 se cerró el primero. «Lo llevaba mi tío y decidió dar un cambio a su vida y ahora es taxista. Dijo una frase curiosa: Llevo media vida de pie y ahora quiero estar sentado», recuerda Javier, que se crio en el barrio de Adormideras. «Fui testigo de la catástrofe del Mar Egeo. El bus del colegio iba por detrás del hotel, hubo una explosión y tuvo que dar marcha atrás. Llegamos a clase dos horas tarde». Empezó la carrera de Ingeniería Informática que algún día le gustaría terminar. La dejó porque en el negocio familiar necesitaban ayuda y siendo un chaval empezó a despachar tequeños. «Tuvimos una reunión con el Ayuntamiento para avanzar en el tema de las nuevas terrazas y fueron receptivos. Necesitamos que sea algo funcional para el invierno porque sin terraza tendríamos que cerrar», asegura mientras su padre sigue la charla desde la barra.