O Mercadillo despliega en el Cantón el encanto de las casas de las abuelas, con cachivaches y joyas deslumbrando al visitante, que por cuatro perras se puede llevar un capricho y ayudar a la vez a la Cocina Económica
07 ene 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Antes de los museos había gabinetes de curiosidades, espacios donde se acumulaban maravillas y rarezas, caprichos que el dueño de la casa iba eligiendo con cuidado y con ganas de asombrar a sus amigos. Pues algo así es O Mercadillo, la cita solidaria de la Navidad coruñesa, que este año está en el Cantón Pequeño (número 25) y que recauda, como siempre, dinero (certificado) para la Cocina Económica.
La experta mano de Isabel Ruiz se vislumbra en una selección de piezas de colección que conviven con donaciones de lo más variado y compras en rastros, pulgas y mercadillos de media Europa. Lo ideal es acercarse con la mente abierta y un abrigo no muy voluminoso (para moverse con soltura), y pararse en cada estante y disfrutar. Lo mismo te acabas llevando a casa un juego de dos sillas de la dinastía Qing (principios del siglo XX) labradas con el primor de los trabajos orientales (y por 375 euros) que un elefante de plomo pintado a mano por 120, una muñeca de porcelana por 20 euros o un decantador de vino por 25. Hay cajas y cuencos de cristal de todos los tamaño imaginables a partir de 10 euros (o incluso menos).
La diferencia entre O Mercadillo y el resto de chambones solidarios, es la originalidad de las joyas que ofrece. Nada es comparable con sumergirse en este espacio donde lo excelso convive con lo humilde con la armonía de las cosas reales. Y así, una adorable mesa rectangular de taracea (un metro de largo) del siglo XIX (590 euros) sostiene una lata antigua de Cola-Cao que se despacha por 5 euros.
Unos metros antes hay una cuna de mimbre —blanca, original, robusta— que ha visto crecer a nueve hijos y quince nietos, y que cambiará de casa por 50 euros. Muy cerquita, un armario-aparador estilo imperio, de finales del XIX, con marquetería, y factura impecable por 800 euros. Jarrones de diferentes procedencias realzan un mueble sorprendentemente ligero a pesar de su porte.
El sofá isabelino de tapizado salmón no es apto para muchas casas, pero si encuentra el lugar adecuado, seguro que causará sensación (cuesta 590 euros). Como los relicarios que todavía quedan de una colección particular: son del siglo XVIII y hay dos pequeños (30 euros) y uno un poco más grande (50), que comparten pared con otra curiosidad, una medalla decorada del papa León XIII (50 euros); estos relicarios se muestran en un marco de madera y pan de oro procedente de una capilla particular (240 euros).
Y si una es capaz de levantar la vista, se asombrará con una de las piezas más interesantes y elegantes: un aparador de estilo imperio en caoba y palo rosa con mármol no pasa inadvertido. Liviano gracias a la madera tropical y la piedra, es en realidad un mueble eterno, digno de pasar cientos de años en una familia (además de útil:¡tiene una capacidad asombrosa!).
Estanterías de Glaccé
Como suele ser habitual en O Mercadillo, la nostalgia más coruñesa también tiene su espacio. Si una vez fueron las puertas del teatro Colón las que tapizaban las paredes del local, ahora son las estanterías de la recién clausurada confitería Glaccé las que sostienen infinitas colecciones de copas: cristal y bronce para el recuerdo. Y siendo coruñesa la esta pop-up, no puede faltar lo foráneo, y la lista es casi infinita: un espejo de mesa de Murano (120 euros), un reclinatorio de roble inglés (190) o una consola francesa de herrajes de bronce y caoba (290) son ejemplos de artesanía europea de primer orden que, en O Mercadillo, se convierten en material para la ensoñación y la solidaridad.