Nueva protesta en el CEIP Ría do Burgo: las familias se concentrarán cada martes para exigir más profesorado especializado

Pauli González / A. G. Ch. CULLEREDO

A CORUÑA

Padres y alumnos del CEIP Ría do Burgo, en Culleredo, en la protesta de este martes
Padres y alumnos del CEIP Ría do Burgo, en Culleredo, en la protesta de este martes Pauli González

Denuncian la falta de recursos y exigen una atención adecuada para el alumnado con necesidades especiales

25 nov 2025 . Actualizado a las 09:45 h.

Las rejas del CEIP Ría do Burgo, en Culleredo, siguen luciendo el gran cartel amarillo que reclama «Stop recortes en atención a la diversidad. ¡Inclusión real!». A pesar de que quedó colgado del curso pasado, las familias aseguran que la situación lejos de mejorar ha empeorado: el centro cuenta hoy con menos profesorado especializado y un número creciente de alumnos con necesidades específicas de apoyo educativo.

Este martes, a primera hora de la mañana y pese al frío y la lluvia, padres, madres y alumnos se concentraron nuevamente a las puertas del colegio para denunciar «la falta de recursos» y exigir una atención adecuada para el alumnado con necesidades especiales. Lo hicieron vestidos de negro, con pancartas y firmas que continúan recogiendo desde el inicio de curso.

Lorena Anidos Redondo, integrante de la AMPA, explicó que este curso el centro ha perdido un profesor de Pedagogía Terapéutica (PT), lo que agrava una plantilla ya insuficiente: «Temos moitos nenos con necesidades educativas especiais que quedarían sen apoio. No 2017 había oito alumnos con estas necesidades e tiñamos un PT e un AL; agora hai 77 nenos que requiren apoio e seguimos co mesmo número», señaló. Según los datos que maneja la asociación de familias, el centro necesita al menos dos PT e dous AL adicionais para poder atender adecuadamente al volumen de alumnado que requiere apoyo especializado. Actualmente, explican, el profesorado de pedagogía terapéutica solo puede cubrir los casos más graves, mientras que los menores con dislexia, disgrafía, TDAH o altas capacidades quedan sin atención específica.

Además, 22 niños están todavía pendientes de evaluación por parte de la orientadora, lo que podría elevar aún más las necesidades del centro.

Concentraciones semanales hasta lograr una respuesta

Las familias anuncian que se concentrarán todos los martes a las 8.45 horas hasta que la Xunta atienda sus reivindicaciones. También preparan nuevas acciones, como posibles manifestaciones y campañas de recogida de firmas, que ya se realizan cada mañana a la entrada del colegio. La movilización de este martes fue, como subrayan, «pacífica y silenciosa», y contó con la presencia de representantes municipales, como la concelleira de Educación, Cristina Pardo. El alcalde de Culleredo, José Ramón Riobó, ha expresado también su apoyo a las reivindicaciones de las familias.

El CEIP Ría do Burgo cuenta este curso con 364 alumnos, de los cuales un 10 % presenta necesidades educativas especiales (NEE). A ellos se suman los estudiantes con necesidades específicas de apoyo educativo (NEAE), elevando a un tercio del alumnado los que requieren una atención diferenciada. Entre ellos hay 23 menores diagnosticados con trastorno del espectro autista.

El Concello de Culleredo respalda a las familias y reclama a la Xunta una profesora más de Infantil, dos apoyos en Primaria para los cursos con más de 50 alumnos y tres docentes de apoyo para cubrir las horas de disposición del profesorado.

La Xunta defiende que la plantilla es suficiente

Desde la Consellería de Educación aseguran que el centro «conta con todo o profesorado necesario» y que todas las aulas cumplen las ratios establecidas. Subrayan, además, que el CEIP tiene cinco alumnos menos que el curso pasado, pero más profesorado:

  • 32 docentes (uno de ellos compartido) frente a los 31,5 del curso anterior.
  • Un docente más a tiempo completo para reforzar la codocencia.

Sobre los especialistas, la Xunta sostiene que el centro está «por riba do que lle corresponde por matrícula», con dos PT, dos especialistas de Audición e Linguaxe y otro compartido, cuando por catálogo solo correspondería uno en cada caso.

Mientras las pancartas continúan colgadas en las rejas del colegio, la comunidad educativa insiste en su objetivo: «asegurar una educación de calidad e inclusiva para todos los niños y niñas del centro».