Las salas de cine resisten en la provincia de A Coruña a pesar del avance de las plataformas: «Películas como 'Sirat' o 'Romería' fueron un revulsivo»

Carlos Portolés
Carlos Portolés A CORUÑA / LA VOZ

A CORUÑA CIUDAD

SANTIAGO PÉREZ

La mayoría de las pantallas se concentran en torno a las ciudades

22 sep 2025 . Actualizado a las 21:26 h.

¿Sobreviven las salas de cine? Son muchos los espectadores que, en otro tiempo peregrinos asiduos de las salas, han dado definitivamente la espalda a esta forma de consumir. Muchos espacios de la exhibición han sido paulatinamente copados por la comodidad hogareña que ofrece el modelo de la plataforma de streaming. El «Netflix & chill» parece haber desbancado al «cine y palomitas» de toda la vida. Pero, ¿es realmente así? ¿Respaldan los datos esta sensación generalizada? Veámoslo con los fríos números en la mano. Facilita la tarea de investigación (y mucho) el trabajo de campo previo llevado a término por la Asociación para la Investigación de Medios de Comunicación (AIMC). Ellos se encargaron de elaborar un informe, publicado en mayo de este 2025, en el que se arrojan luz y cifras que permiten pintar una foto más fiable del estado actual del gremio.

En España hay actualmente, según el conteo, 3.562 salas —aunque teniendo en cuenta que aquí no se incluyen solamente las salas comerciales. También los lugares de exhibición habilitados por pequeños Ayuntamientos o locales que tienen exhibición esporádica o a través de ciclos—. De estas, 176 están en Galicia. La provincia con más espacios de este tipo es A Coruña, con 75. Le siguen Pontevedra (66), Lugo (21) y Ourense (14). Acercando un poco más la lupa a los grandes núcleos urbanos, A Coruña y Vigo se disputan el liderato gallego. La primera es la que tiene más butacas totales (6.793 frente a las 6.512 de Vigo) y más butacas por cada 1.000 habitantes (27,3 frente a las 22,2 de Vigo). Sin embargo, la segunda reina en número total de cines (6 en Vigo y 5 en A Coruña). Bastante por detrás están Santiago (3 cines y 2.700 butacas), Lugo (3 cines y 1.939 butacas), Pontevedra (1 cine y 1.523 butacas), Ourense (1 cine y 1.276 butacas) y Ferrol (1 cine y 271 butacas) —aunque en este último caso hay cercanía con los multisalas Odeón de Narón—.

Todo esto induce a concluir que, a pesar de que las plataformas hayan reclamado no poco terreno en los últimos años, sí existen posibilidades de convivencia entre los dos modelos —porque, de hecho, están conviviendo—. «La tendencia general en los últimos años es de un ligero ascenso en el número total de locales, pero manteniéndose siempre el total nacional de salas en torno a las 3.600 y con un pequeño descenso en el número de butacas», explica Víctor Escribano, de la AIMC. «En cuanto al tipo de cine, hay de todo. Por un lado están las grandes empresas, sobre todo en grandes ciudades. Luego están las empresas medianas, que suelen tienen varios cines. También los hay independientes y los hay pequeños cines. En las pequeñas ciudades, a veces están impulsados por los ayuntamientos», añade Escribano».

Los cines independientes luchan por sobrevivir en un mercado muy competitivo

El panorama de la exhibición cinematográfica es a menudo el de la competencia feroz. Con un público objetivo más restringido —aunque, en términos generales, razonablemente fiel— los diferentes modelos de negocio pugnan por asentarse en sus parcelas o, incluso, meter un dedo del pie en la de al lado. En este contexto, los que más dificultades encuentran por el camino son los locales pequeños. Especialmente los asentado en poblaciones de tamaño mediano o, directamente, en municipios de apenas unos pocos miles de habitantes. Esto último, lo del cine de pueblo paradisiano, empieza a ser ya un animal mitológico. Un resto en la memoria. En la provincia de A Coruña, por ejemplo, la mayoría de estos lugares se fueron esfumando, y el grueso de las salas se concentran en torno a las áreas urbanas —es decir, en A Coruña y Santiago—.

Aires de aldea gala tiene, no obstante, el último cine permanente de la ciudad de Ferrol. El Dúplex. Dos salas, 271 butacas y un proyecto esperanzado que confía en que se materialice, por fin, la soñada recuperación postpandemia. «El año 2024 fue muy complicado porque hubo un descenso de asistencia y no llegó la recuperación que esperábamos. Vino menos gente que en el 2023 y se cancelaron algunas ayudas públicas. Esto nos complicó un poco la situación. Sin embargo, en el 2025 la asistencia está por arriba del año pasado y esperamos poder superar el dato de 2023 y poder decir que la gente está volviendo al cine», cuenta Ramiro Ledo, gerente del Dúplex.

Justicia poética es que el gran revulsivo cinematográfico del presente año para este aguerrido cine haya sido una pieza de autor. Más concretamente, el último gran éxito de Oliver Laxe. «Películas independientes como Sirat y Romería fueron un gran revulsivo. Incluso, anteriormente, películas muy largas como The Brutalist, que dura cuatro horas y fue una de las más vistas del año. Intentamos usar la parte más marginal del cine comercial y la más comercial del cine marginal. Es realmente difícil mantener un cine independiente. Dependemos de conseguir levantar el interés en la gente y revivir esa rutina de ir al cine todos los fines de semana», añade Ledo. De momento, sigue habiendo ojos para estas pantallas.

«Los espacios pequeños tenemos que ser muy selectivos con lo que ofrecemos»

Otro clásico de la resistencia ante el frenetismo de los mercados modernos es el cine Numax. En este caso, aún más asterixiano, pues solo consta de una sala de apenas 70 butacas. Complementan su actividad con la librería adyacente al local de proyecciones. Y, por añadirle aún más romanticismo, están instituidos en forma de cooperativa. Es decir, trabajan, literalmente —o literariamente—, por amor al arte. Tienen alrededor de 600 abonados, que aportan una cuota mensual para apoyar el proyecto y, a cambio, pagan una entrada reducida de tan solo cuatro euros.

«No tenemos ánimo de lucro y nos movemos en unos valores laborales fundamentales que no se mantienen tanto en otras estructuras más grandes de empresa. Somos un cine asociado a una librería en la que hacemos actos culturales. Tenemos una relación muy directa con el público. Por ser espacios pequeños tenemos que ser muy selectivos en lo que ofrecemos y mantener la calidad. Y es muy importante que existan espacios humanos en la exhibición cinematográfica», cuenta Lucía Ramiro, una de las trabajadoras.

Confirma Ramiro, además, el éxito rotundo de la última obra de Laxe. «Sirat lleva desde junio en cartelera. Está siendo algo increíble. En nuestro cine, la mejor película en datos de taquilla desde antes de la pandemia». Una frase define a la perfección el alma de este rincón para cinéfilos. «Intentamos que la entrada sea lo más barata posible dentro de que todo esto se pueda mantener».