Caos en el consulado móvil de Colombia en A Coruña: «Nos sentimos agraviados por nuestro propio país»

Carlos Portolés
C. Portolés A CORUÑA / LA VOZ

A CORUÑA

Un centenar de ciudadanos del país sudamericano acudieron al centro cívico de San Diego para resolver trámites administrativos, pero muchos no pudieron por un problema en el sistema de petición de cita previa

19 sep 2025 . Actualizado a las 18:52 h.

Casi un centenar de ciudadanos colombianos residentes en Galicia vivieron este viernes una jornada de caos y desesperación en el centro cívico del parque de San Diego. Fue el lugar en el que se montó el consulado móvil, una unidad diplomática itinerante que recorre ciudades en las que no hay administración permanente. La idea de esta iniciativa es acercar el servicio a residentes de otras partes del territorio nacional —solo hay consulado fijo en Madrid, Bilbao, Barcelona, Sevilla, Valencia, Gran Canaria y Palma de Mallorca—. 

Lo que, sobre el papel, parecía una buena idea, se acabó tornando en una verdadera pesadilla. Gente proveniente de todos los rincones de Galicia se levantó muy temprano para tratar de resolver trámites urgentes. El problema es que, para ser atendido, había que pedir cita previa. Y casi nadie la tenía porque, resulta, el sistema web para agendar un encuentro llevaba días caído. Y así la pescadilla se mordió la cola. Sin cita no se atiende, pero es imposible pedir cita. Entendible hastío se dibujaba en el rostro de la multitud agolpada a la entrada, que ocasionalmente incluso se arrancaba con silbidos y cánticos en señal de protesta. 

«Para hacer cualquier tipo de trámite a lo largo del año tenemos que irnos a una ciudad que está a 500 kilómetros. Y, aún así, es casi imposible conseguir una cita. Yo pedí en febrero para el consulado de Madrid y aún estoy esperando a que me llamen», se lamenta una de las presentes. 

Incertidumbre administrativa

La situación fue crítica, sobre todo, para varias familias con niños pequeños que, con el carrito a cuestas, se habían montado en los primeros autobuses de la mañana destino A Coruña desde sus ciudades de residencia. Horas y horas parados y gente entrando al interior del edificio con cuentagotas. «Desde que empezó el día habrán atendido a unas 30 personas», comenta otra de las afectadas. 

«Nos sentimos agraviados por nuestro propio país. Esto es una vergüenza», se revuelve un señor que lleva todo el día aguardando el momento en el que alguien resuelva su problema burocrático. Ambiente cada vez más caldeado en la primera jornada. Todavía resta el sábado, en el que también acudirá el personal diplomático al mismo lugar, previsiblemente para enfrentar los mismos problemas. El horario teórico es de 9.30 a 13.00 y de 16.00 a 20.00 horas. La realidad es que muchos se fueron sin haber podido arrojar siquiera algo de luz sobre sus incertidumbres administrativas.