Mozart y A Coruña: viejos (des)conocidos

Hugo Álvarez Domínguez A CORUÑA

A CORUÑA

EDUARDO PEREZ

Si por algo destaca la Orquesta de Cámara Galega es por saber a dónde puede llegar. En sus versiones quizá no se encontrará la excelencia, pero siempre honestidad y honradez.

09 abr 2025 . Actualizado a las 18:09 h.

La Sociedad Filarmónica de A Coruña ofreció en el Teatro Rosalía Castro un monográfico de obras de Mozart a cargo de la Orquesta de Cámara Galega. Además, destinó la taquilla de esta velada especial a la Cocina Económica. 

Es curioso que en A Coruña (que tanto y tan buen Mozart disfrutó hace no tantos años) hoy sea complicado encontrar un programa centrado en la obra del de Salzburgo. Con la oferta cada vez más centralizada (y la presencia de clasicismo y barroco mermadas en favor de autores posteriores), Mozart y A Coruña parecen haberse convertido en viejos desconocidos. Es una lástima y acierta la Orquesta de Cámara Galega al apostar por un repertorio descuidado en la ciudad, pese a ser del gusto del público.

Si por algo destaca la Orquesta de Cámara Galega es por saber a dónde puede llegar. En sus versiones quizá no se encontrará la excelencia, pero siempre honestidad y honradez. Ahora mismo, además, parecen los únicos que ofrecen en A Coruña un repertorio que el público demanda. Desde el arreglo del Cuarteto en Sol Mayor KV 156 se mostró la capacidad de la OCG (que dirigió al violín Rogelio Groba Otero) de tocar en estilo, siendo el minueto final lo más conseguido. 

Compareció luego Pablo Diago para interpretar el Concierto para piano y orquesta número 12. Lo primero que viene a la mente es el tiempo que hay que retroceder para encontrar programado en A Coruña un concierto para piano de Mozart (¡varios años!). Se escuchó una versión ordenada, con el solista cómodo en la escritura, quizá susceptible de mayor fantasía en el fraseo, pero en la que salió a relucir la belleza melódica del andante central. 

De la Sinfonía número 29, la Orquesta de Cámara Galega dio una versión fiable por estilo y sentido del pulso, especialmente lograda en el minueto, a pesar de un metal a veces más rebelde de lo deseable. El público recibió con entusiasmo un concierto que debe hacer reflexionar sobre por qué Mozart ocupa un lugar tan tangencial en la programación coruñesa, cuando hay una tradición y el público lo demanda. Al menos, la OCG lo ofrece con sus mimbres.