Vecinos de O Martinete, en A Coruña, evitan la okupación de un edificio vacío

CATERINA DEVESA A CORUÑA / LA VOZ

A CORUÑA

MARCOS MÍGUEZ

Cuatro personas intentaron acceder al inmueble, tapiado, a través del garaje

07 jul 2023 . Actualizado a las 17:38 h.

«Es una tristeza», decía este jueves María, vecina de la calle Luis Peña Novo, en O Martinete tras el último susto vivido en un barrio que, dicen, «está abandonado». «El miércoles por la tarde intentaron okupar el edificio que está situado enfrente del número 2 de esa vía, no está numerado porque está vacío. Es del mismo propietario que el esqueleto contiguo», apunta Amanda, vocal del barrio de la recién constituida Asociación de Vecinos Monte Martelo, que incluye además a Birloque, Someso, As Rañas, Cabana y San Cristovo.

La mujer se enteró de lo ocurrido cuando regresaba a casa cerca de las cuatro de la tarde. «Me encontré a unos vecinos y vimos el garaje medio abierto. Un señor de 78 años, que vive justo enfrente, los vio e intentó grabarlos con el móvil, pero uno de ellos lo amenazó. Le hizo con la mano el gesto de cortar la cabeza por lo que se asustó», relató. Otros residentes también vieron la escena y desde sus ventanas gritaron a los asaltantes, que finalmente se fueron. Ahora, los vecinos temen que fuera una primera visita para inspeccionar el edificio antes de allanarlo definitivamente. «Se vivió una situación muy tensa. La gente está harta porque llevamos años denunciando lo que sufrimos en esta zona y seguimos sin soluciones», explica Amanda. Finalmente, los vecinos llamaron a la Policía Nacional que les señaló que era el propietario del edificio el que debía poner la correspondiente denuncia por intento de allanamiento. «Para evitar que vuelva a pasar se aseguró la puerta del garaje porque la del portal ya cuenta con dos candados y el inmueble está tapiado», explican los residentes de la zona.

Jeringuillas y residuos

«Lo que nos faltaba ahora es tener okupas, ya sufrimos a la gente que habita el esqueleto de esa misma calle. El que intentaron allanar está totalmente construido, pero el otro quedó sin hacer tras la crisis económica del 2008. La constructora quebró y eso quedó así», explica Amanda. Desde entonces la construcción es frecuentada por toxicómanos. «Ahí hay de todo, está lleno de residuos, jeringuillas, colchones... En la zona viven muchos niños porque el barrio ha rejuvenecido y vamos a luchar por cambiar las cosas», apunta Amanda.

Sobre el esqueleto pesa una orden derribo desde hace varios años, pero los propietarios no la han ejecutado. «Está parado desde el 2021. Según sabemos, el dueño se deshizo de él y actualmente ha pasado a la Sareb. Preguntamos al Ayuntamiento los motivos por los que no se ha demolido, pero como es un trámite privado no tenemos información», señalan los vecinos, que también denuncian el mal olor que desprende la construcción. Este jueves, los vecinos consiguieron retirar un silo situado en frente del esqueleto. «La maleza lo cubría y la gente tenía miedo, ya que suponía un riesgo para la seguridad. Llevábamos mucho tiempo reclamando a la Administración su retirada. Nuestra petición nunca fue atendida y al final lo tuvimos que retirar por nuestros propios medios», manifestó Amanda, que añade: «Pedimos que la alcaldesa venga a hablar con nosotros para que conozca el horror que vivimos». Desde la entidad vecinal también contactaron con el portavoz del Grupo municipal Popular, Miguel Lorenzo, que ayer se acercó a la zona junto a la concejala Susana Catalán.

Tras la visita, Lorenzo se comprometió a trasladar al pleno los problemas del barrio, además de los de seguridad. «Hay maleza en la calle del esqueleto que el Ayuntamiento no ha eliminado, pero también en otras vías. Se pueden encontrar jeringuillas en zonas de paso. Además, hay aceras sin construir, que suponen un peligro de seguridad vial para los peatones que tienen que invadir la calzada para seguir su camino. El colmo de la desidia municipal es un carril bici que acaba contra el muro de una casa», indica.

«Sufrimos robos en garajes, escuchamos gritos y vemos jeringuillas tiradas»

Tras el intento de okupación, los vecinos han optado por hacer un grupo de WhatsApp «para comunicarnos cualquier cosa rara que veamos. Al menos así nos podemos avisar unos a otros», señalan. Porque además de la presencia de toxicómanos en el esqueleto denuncian haber sufrido robos en los garajes de los edificios y también en la vía pública.

«A mí me robaron el carrito de la niña y puse la correspondiente denuncia. Son situaciones que te dan coraje y piensas en enfrentarte a ellos, pero te pueden agredir y no vale la pena», apunta Patricia, que vive en O Martinete desde hace diez años. «A mí que se meta gente ahí que no tiene dónde ir me da igual, pero el problema es que generan problemas de convivencia, consumen drogas, dejan las jeringuillas entre la maleza y se escuchan gritos. Muchos tenemos hijos y nos preocupa que vean esto».

Su vecina, María, destaca que se siente impotente «tras tantos años sufriendo». Ella vive justo enfrente del esqueleto y advierte que además de la presencia de personas que consumen sustancias ilícitas, el lugar es frecuentado por pandillas. «Es un peligro porque se pueden caer. Algunos saltan de un lado a otro por encima del hueco donde se iba a instalar el ascensor», señala. De hecho, otro vecino recuerda que en el 2020 un hombre se precipitó por ese espacio. «Es todo un desastre. Otro residente se encontró a una pareja, de unos veinte años, dentro de nuestro portal, pinchándose con una jeringuilla», lamenta María, que pide más presencia policial.