Tocará compra esta tarde y tocará comparar con el tique que lleva un mes guardado como marcapáginas en un libro
04 ene 2023 . Actualizado a las 05:00 h.La primera barra de pan del 2023 costó cuatro céntimos menos que la del sábado. Tocará compra esta tarde y tocará comparar con el tique que lleva un mes guardado como marcapáginas en un libro de Gloria Steinem, feminismo y economía familiar descansando pacíficamente en mi mesilla.
El martes por la mañana recogí un céntimo de la alfombra del salón y lo guardé en el bolsillo antes de recordar que mi hijo estuvo contando el dinero de su hucha porque está juntando para el Orient Express. Tiene un millón de dineros, dice el pobre. A este ritmo de céntimos calculo que podrá hacer el recorrido más corto cuando se jubile. Pero la ilusión del céntimo que cae en el cerdito no se la quita nadie.
Esta semana es, definitivamente, la de la moneda pequeña. La que recordaba hace unos días al preparar el programa especial de Reyes, gracias al dólar con 87 centavos ahorrados mes a mes por Della en El regalo, recordado cuento de O. Henry en el que un matrimonio se desloma para ofrecer al otro un regalo que ninguno de los dos podrá disfrutar: porque ella venderá su cabello para comprarle a él una cadena de platino para el reloj que él venderá para comprarle a ella unas peinetas de carey. Más de un siglo después, Della y Jim habrían calculado los céntimos que podrían ahorrar contando con la bajada del IVA, para descubrir que a cuatro días del seis de enero, poco o nada iban a conseguir. Y lo que sacasen tendrían que dedicarlo ya no a comprar peinetas o cadenas, sino a engordar las arcas de Audasa gracias a su siempre ventajoso redondeo al alza o a sumar mes a mes lo que va subiendo su hipoteca gracias a la escalada del euríbor. Y es que la banca, sea quien sea, nunca pierde. Ni un céntimo.