Tiempo pasado

Antía Díaz Leal
Antía Díaz Leal CRÓNICAS CORUÑESAS

A CORUÑA

ALBERTO LÓPEZ

02 nov 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

En Aquellos tiempos, cantaba Jorge Drexler que todo tiempo pasado es peor, no hay tiempo perdido peor que el perdido en añorar. El ritmo de la canción me acompaña estos días en los que por fin hemos podido pisar la calle después de una semana con el retaco noqueado por la gripe. Pasamos la mañana del festivo de charla con padres de amigos de la criatura, hablando de mocos, jarabes, remedios caseros contra la tos y, supongo que para no olvidar que los adultos pensamos en otras cosas, nos recomendamos un par de series…, de esas que los horarios que tenemos nos impiden ver sin quedarnos dormidos.

Una amiga manda un mensaje quejándose de la falta de tiempo para ella misma que hace que no se reconozca en el espejo. El trabajo, los críos, la gasolina que se nos acaba, dice una de nosotras. Nos han timado, concluimos. ¿Será que el año va alcanzando la fecha de caducidad y nos entra la melancolía a todos? Y nos da por pensar en esos otros tiempos donde todo estaba por hacer, era el tiempo del cambio, el tiempo de la estampida, dice Drexler. Y sí, qué difícil resulta no pensar en aquel tiempo pasado como algo objetivamente mejor. Las conversaciones no eran sobre virus, íbamos a ver las películas al cine y nadie se quedaba dormido, cada persona nueva que aparecía en tu vida era un desafío. Las mejores, las que se han quedado contigo, se han hecho mayores contigo y las sigues viendo como las mismas veinteañeras. Ellas, claro, no se ven así, y no entiendes cómo es posible… hasta que un día cualquiera el espejo te devuelve la imagen ¡de una señora! En qué momento ha pasado esto, te dices. Y mientras examinas una arruguita nueva y escuchas un «mami, tengo mocos», piensas que al menos hay un puñado de gente que aún te ve como antes. Como tú las ves a ellas.