El francés Fabien Gadel dirigió a la Sinfónica en el décimo concierto de abono con Strauss, Schmitt, Aubert y Tomasi en el programa
22 ene 2022 . Actualizado a las 05:00 h.El 10.º de abono de la OSG, dirigido por el francés Fabien Gabel (1975), fue una miscelánea de creadores franceses, menos R. Strauss, quien, junto con Schmitt, puso el tema Salomé y su tragedia. Sonaron en el Palacio de ópera Habanera, de Louis Aubert (1877-1968); de Henri Tomasi (1901-1971) Concierto para trompeta, con el noruego Hakan Hardenberger (1961); Danza de los siete velos, de Salomé, de Richard Strauss (1864-1949), y La tragedie de Salomé, del francés Florent Schmitt (1870-1958).
Aubert destacó por su formación (fue alumno de Faurè) y su capacidad didáctica. Como compositor se valora la Habanera (forma recurrente en la Francia decimonónica). La obra mantiene sutil el ritmo de habanera. Un aire triste marca el inicio y en sus ocho minutos despliega todos los medios del amplio orgánico. Ejecución cuidada y elocuente. Tomasi escribió conciertos para instrumentos de viento: saxofón, clarinete, trombón y trompeta. Este es el que ofreció el excelente Hardenberger, envuelto en nutrida capa orquestal, que apoya siempre al instrumento solista, del que Tomasi obtiene innúmeros matices y evoca prestaciones históricas de la trompeta, como la épica, acompañado de sutiles redobles de la caja, o el más lírico, melancólico y alegre, subrayado por el arpa. Fraseo de nivel y sonido redondo y radiante. Hardenberger fue largamente aplaudido.
Segunda parte dedicada a la Salomé cuya lujuria conduce a la decapitación de Juan el Bautista, para lo cual se le exige baile la danza de los 7 velos, página eminente de la ópera Salomé, de R. Strauss, lascivia para un estriptis bíblico. La descripción musical es genial por intención, color y sensualidad, marca de la casa Strauss. El que fue Premio de Roma en 1900, Schmitt, autor de 138 obras, abordó también al tema de Salomé. Hizo un ballet que danzaron Loie Fuller e Ida Rubinstein. Finalmente, compuso un poema sinfónico, La tragedia de Salomé, que fue alabado por Stravinski y criticado por Eric Satie. La obra es exuberante, sensual y trágica en el rico despliegue orquestal. Gabel abordó cada obra con entrega, temperamento y dominio concertador. Lo secundó a gran altura la OSG con todos y cada uno de los solistas y secciones. Gran ovación.