El Museo de Belas Artes dedica una exposición al pintor
21 ene 2022 . Actualizado a las 05:00 h.«La obra de Alejandro González Pascual (1930-1993) está llamada a perdurar, fue muy valorada por la crítica pero no tuvo ese reconocimiento social que merece su obra», dice el autor Xavier Seoane que compuso los escritos que acompañan la exposición dedicada al artista en el Museo de Belas Artes. La muestra antológica, que estará abierta hasta el 27 de febrero, contempla casi 100 piezas que provienen de colecciones privadas en su mayoría.
Durante la exposición se logra observar la evolución del artista desde que plasmaba su mundo exterior hasta reflejar los espacios de su estudio de trabajo. Las pinturas se dividen en cuatro temas: naturaleza, bodegón, estudio y retrato. Alejandro González es uno de las figuras más particulares del arte gallego en la segunda mitad del siglo XX. «A la hora de pintar, él siempre se sumergía en su mundo interior, no estaba pendiente de las tendencia o de situarse en las últimas corrientes», afirma Manuel Mosquera, coordinador de la muestra.
La Galicia que retrató Alejandro González Pascual era misteriosa y telúrica en donde impera la tierra, según Xavier y Manuel. El hecho de construir su casa junto al río Mera en Ortigueira determinó producción pictórica donde se centró en las montañas y los árboles para disponer de los troncos decapitados que evocan la naturaleza.
«En su obra ves una transición muy suave de la naturaleza a los bodegones. Va hacia su autenticidad, nos presenta el misterio de la vida y las cosas. Luego tiene un repertorio de composiciones de luz, trabajaba con mucha elegancia, finura y lirismo, dibujaba con el pincel. Los tonos parecen irreales, al margen del tiempo y la gravedad, señala Xavier.
Tanto para Xavier Seoane como para Manuel Mosquera, el artista puede pasar como un pintor clásico, pero tuvo una fuerte influencia de la abstracción, en especial por la forma de sus pinceladas que se funden en el lienzo. «Hay objetos que son difíciles de ver con nitidez, no es que él hiciera una pintura mimética, ni un alarde técnico que parezca engañar al ojo. Tiene una manera muy sutil de pintar. Esta exposición es un descubrimiento para muchas personas que no lo conocen», apunta Manuel.