Las primeras veces

Antía Díaz Leal
Antía Díaz Leal CRÓNICAS CORUÑESAS

A CORUÑA

ANGEL MANSO

Hemos dicho (he dicho) tantas veces que no, que estos primeros síes que no suponen un ejercicio contra el instinto, la ansiedad y el miedo saben a gloria: todo está de estreno

22 sep 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Cuando la vida se da la vuelta del revés, como nos ha pasado a todos, cuando hace veinte meses que no podíamos ni salir de casa ni sabíamos qué sería de nosotros dos semanas después, es sorprendente cómo las «primeras veces que» se multiplican. Estos días asisto perpleja a la primera vez que quedo para comer con una amiga en un restaurante. Sigo perpleja cuando me veo en el primer concierto (al aire libre, eso sí, y con toda la ventilación del paseo marítimo) con la pandilla. Cuando juego la primera partida en la primera reunión en la que no saco la calculadora para contar cuántos somos. Por primera vez este mes he vuelto a la piscina. A compartir largos con un amigo y a disfrutar de los primeros chapoteos del crío en su curso «de mayores». Perpleja, y completamente feliz, escribo en la agenda con boli rojo la primera comida con las chicas desde hace un milenio.

Todo (menos nadar) va con la mascarilla puesta, cada vez más harta de ella pero al mismo tiempo sintiéndola menos porque los planes se parecen más a la vida de antes. En este mundo de listas, de categorías, de etiquetas, yo me reconozco en ese grupo social que se ha vuelto más ermitaño, al que durante todo este tiempo le han pesado más el exceso de prudencia y el miedo (porque es bueno llamarlo así) que todo lo demás. Que el calor de los amigos, de la familia, de los pequeños y grandes ritos del día a día, esos que nos hacen formar parte de un grupo al que queremos y necesitamos, y que nos quiere y al que hacemos falta. Hemos dicho (he dicho) tantas veces que no, que estos primeros síes que no suponen un ejercicio contra el instinto, la ansiedad y el miedo saben a gloria: todo está de estreno.