281 pasos

Luís Pousa Rodríguez
Luís Pousa CRÓNICAS CORUÑESAS

A CORUÑA

MARCOS MÍGUEZ

A partir de ahora, cada vez que vuelva a pisar esa acera, recordaré todas y cada una de las cosas que he hecho o visto hacer sobre ese fragmento de la avenida de Buenos Aires

13 jul 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

He pasado cientos, tal vez miles, de veces por esa acera. En muchas ocasiones, hace años, después de cerrar el Playa, cuando había amanecido ya sobre la bahía de Riazor. En la parada del bus de esa acera he esperado por el 7, e incluso por el 3. He caminado por ella hacia casa de mi madre, o de regreso de casa de mi madre, o de vuelta de la playa. Por esa misma acera he llevado a mis hijas de la mano, camino del dentista, solo unos metros más allá, o camino de la casa de la abuela, o de los cochecitos que no hace tanto aún había en la plaza de Portugal. En esa acera, tal vez en el mismo portal, me he resguardado, en vano, del viento y de la lluvia, que en ese palmo preciso de A Coruña son especialmente despiadados, como los antiguos dioses.

En esa acera, a muchas horas diferentes del día y de la noche, he visto nacer amores, tormentas y atascos. Y a adolescentes en bañador con su toalla por los hombros y con mucha sed de arena y Atlántico y sol. También a hinchas del Dépor en procesión al estadio, a veces para ganar la Liga y otras para zambullirse en el abismo.

Hoy he recorrido muy despacio el paseo marítimo para contar los 281 pasos que separan el Playa de las baldosas donde se multiplican flores, globos, velas y mensajes de amor y memoria.