Un reto hecho de palabras

Antía Díaz Leal
Antía Díaz Leal CRÓNICAS CORUÑESAS

A CORUÑA

PACO RODRÍGUEZ

Aunque no sea un reto con etiqueta oficial, a mí me han picado los 26 libros que ha leído Lorena Bembibre en estos cuatro meses

05 may 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Ahora que se acerca el verano, se multiplica la publicidad en redes para reducir michelines en 21 días. Retos que salen de debajo de las piedras para picarte y que te lances sin red a hacer sentadillas para pasear con orgullo por Riazor. Como pasados los cuarenta eres consciente de las limitaciones de tu fuerza de voluntad y de tus rodillas, cambias tus propósitos de año nuevo y decides que es más realista (y posiblemente igual de beneficioso para tu salud mental) apostar por el papel.

Aunque no sea un reto con etiqueta oficial, a mí me han picado los 26 libros que ha leído Lorena Bembibre en estos cuatro meses. No creo que haya llegado a ese ritmo en la vida, pero qué nostalgia de los veinte años y los libros que cabalgaban uno sobre el otro sin parar. Contaba esta médico en las páginas del YES que no le importan los seguidores (que cuenta por miles) en Instagram, que lo bueno es que alguien le diga que se ha vuelto a enganchar a un libro. Querida doctora, a mí no solo me ha enganchado, sino que me ha lanzado, sin saberlo, un nuevo reto. El de recuperar el incansable ritmo de lectura de hace dos décadas, aquel inculcado por un trato con mi madre cuando aprendí a leer: cada vez que termines un libro, te compro otro. Aquello acabó en un suspiro porque no había presupuesto que resistiese el maratón, pero el mal estaba hecho. 490 pesetas costaban entonces los libros de Celia, parte fundamental de mi biblioteca infantil. Hace unos días, recuperando el placer infinito de leer al sol en la plaza de Pontevedra, anotaba estas palabras de Irene Vallejo: «todos los lectores llevamos dentro íntimas bibliotecas clandestinas de palabras que nos han dejado huella». El reto, hoy, es hacerla crecer.