Poema de amor y desamor

Antón de Santiago CRÍTICA MUSICAL

A CORUÑA

La OSG, dirigida por Roberto González-Monjas, ofreció en su 22.º concierto de abono obras de Chausson y Shostakovich

02 may 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

En su 22.º de abono, la OSG ofreció un regalo sinfónico-vocal, L’amour et la mer, de Ernest Chausson (1855-1899), y la Sinfonía número 1 en fa menor de Shostakovich (1906-1975), génesis de su formidable ciclo. El vallisoletano Roberto González-Monjas (1989) fue el director, y solista la mezzo francesa Sophie Koch (1969).

Chausson, casi amateur, estudia con Massenet y Cesar Frank y admira a Wagner. El poema es una de sus más valoradas obras, junto con la ópera El rey Arturo, y se inscribe en su segunda etapa. Texto del poeta Maurice Bouchor. Son dos poemas: La fleur des eaux y La mort de l’amour. Amor que se siente en el perfume de las lilas y en olas que besan la arena, y desencanto y olvido. Instintiva inspiración melódica que exalta el deleite y subraya la melancolía por la pérdida, expresada en el canto con emoción y belleza. Acompañamiento envolvente y armonioso. La interpretación de Koch, de voz cálida y bien proyectada y con excelente estilo, y la lectura orquestal de González-Monjas resaltan el gran atractivo de la obra. Aplausos y bravos para ella.

Shostakovich, a los 18 años es un extraordinario pianista tentado por la creación, que lo atrapa definitivamente. A punto de cumplir los 20 presenta a examen una primera sinfonía, que es ya su opus 10. Solo está limitado por su timidez y su introspección, mas en esta obra está ya la simiente de uno de los grandes compositores del siglo XX, que habría de estar constreñido por imposiciones estéticas extemporáneas.

Los dos primeros movimientos muestran predisposición a juegos rítmicos y tímbricos scherzantes, que alternan con momentos recogidos y exultantes tuttis. El tercero, lento, es reflexivo, sentido e inspirado, con dominio instrumental que eclosiona en el Allegro molto final. El joven y avezado González-Monjas aparece como un director activo, estimulante, entregado y de elegante y precisa gestualidad, puntilloso en el ritmo y sensible en el fraseo melódico. La orquesta lo siguió complacida y entregada. Brillaron las secciones, que señaló, así como a los solistas Spadano, Permuy, Walker, Belmonte, Sanz, Ramos, Lamela. Grandes y recíprocas ovaciones.