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Sputnik, pero con mucho hielo

Luís Pousa Rodríguez
Luis Pousa CRÓNICAS CORUÑESAS

A CORUÑA

EDUARDO

Se me hace raro ver a aquellos bebedores de tragos en llamas, a aquellos tipos que llegaban a tientas a los últimos garitos de la noche y pimplaban el agua de la fregona cuando se despistaba el dueño, hacerle ahora ascos a un chute de AstraZeneca.

13 abr 2021 . Actualizado a las 16:08 h.

He visto a las mejores mentes de mi generación lamer la barra de un antro porque se les había derramado un poco de whisky al rellenar el chupito. Un whisky que sabía más a Scotch-Brite que al otro Scotch, pero que había que aprovechar hasta la última gota por si en el siguiente bareto ya no quedaba pasta para abrevar.

Hubo noches en los noventa en que era mucho más peligroso encender un pitillo en ciertos pubs del Orzán que en la mismísima refinería, porque el garrafón de nuestro aliento era bastante más inflamable que el petróleo que le corre por las venas a Coruña.

Aquellas madrugadas, trasegábamos líquidos en vaso de tubo que ahora estarían prohibidos incluso para limpiar el baño, porque alterarían el pH de las aguas residuales. Se ve que nuestros estómagos eran en ese tiempo más resistentes que las letrinas.