Espectáculo detrás del Coliseum de A Coruña

La vacunación masiva en Expocoruña propicia esperas, más cortas de lo que la gente cree al ver las colas, pero también reencuentros y muchas anécdotas


La cita es en «Expocoruña (zona Coliseum)». Atardece. Vacunación masiva. «¿También te tocó?», pregunta un matrimonio amigo en el párking. La larga cola enfila hacia el Coliseum. Como en los grandes conciertos. Una foto para enviar a Celia: ella no se perdió ninguno de Melendi, entre otros, e hizo largas colas. El viento del nordeste corta. El hombre de la silla de ruedas de delante se protege con una capucha. Detrás, una mujer con muletas concreta con la familia el punto de recogida al salir. La cola avanza. Los coches paran para dejar personas que se van sumando a la fila. Pocas conversaciones. Desde la acera de enfrente una mujer hace un vídeo de la larga cola. Algún conductor bufa contra los coches en doble fila.

Frente al Coliseum la cola gira a la derecha y se divide hacia las dos puertas de entrada. Los guardias de seguridad sacan de la fila al hombre de la silla de ruedas y lo llevan a vacunar. Poco después, a la mujer de las muletas. Están atentos a cualquier persona con dificultades. Lo mismo que el personal sanitario.

«¿Cuál nos van a poner?», pregunta un hombre a una enfermera conocida. «La de AstraZeneca. Pero tranquilo, a mí me la pusieron hace dos meses y estoy perfectamente. Esos son líos de las farmacéuticas».

Ahora el hombre de delante es un vecino de Arteixo que ha tenido el virus. Evoca la ansiedad de las noches y la falta de apetito. Su mujer también lo tuvo: dos meses en el hospital. Mientras lo cuenta se fija en las pantallas: «Vacunan doce cada vez», apunta. En la otra cola otros tantos.

Las filas discurren en líneas como las de los aeropuertos. Aquí las conversaciones se cruzan. Patricio saluda efusivamente. En su día fue arenero en las corridas de toros del Coliseum. Entre otras cosas. Ahora presume de coleta y de haber nacido en 1956 «el año que empezó la televisión».

«Siéntese», invita, amable, la encargada de vacunar. Pregunta sobre alergias, medicamentos y demás. Hombro derecho al descubierto y el consejo: «Si nota algún malestar tome Paracetamol». Y ya está. ¿Y el pinchazo cuándo lo hizo? Salida y espera de 15 minutos. En la entrada de Expo- Coruña están sentadas decenas de personas como si fuera a empezar un espectáculo.

Llamo a un amigo hospitalizado. «Entonces, ¿ya puedo controlarte con el chip que te han puesto?», bromea. Cada cierto tiempo una fila se levanta y se va. Es de noche. Dentro los sanitarios siguen trabajando. A ellos, como cantaba Sabina abarrotando el Coliseum, les dieron las diez, las once y las doce... Ellos sí que son un espectáculo de buen hacer, de saber cuidar, de atención... Un espectáculo detrás del Coliseum.

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