Los disfraces, habas contadas

Toni Silva A CORUÑA / LA VOZ

A CORUÑA

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El estreno del carnaval apenas fue secundado por unas pocas familias que dieron una pincelada de color al primer entroido con mascarilla

14 feb 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Había más disfraces en los cubos del Campo da Leña que en toda la ciudad de A Coruña. La fatiga pandémica ha tocado las ganas de rebuscar en el armario. La familia que saluda junto a estas líneas son la resistencia, uno de las pocas núcleos de convivientes que celebraron de verdad el primer día de Carnaval. Bajaron a la ciudad desde su casa en A Zapateira y al avanzar por las calles comenzaron a sentirse extraños. «Lo hacemos todos los años, nos disfrazamos los cuatro y paseamos por la ciudad, pero esta vez no hay ambiente», dice la madre.

Un paseo posterior confirma sus palabras. Podríamos hacer trampa y decir que muchos vecinos de la ciudad se disfrazaron de ciclistas montados en sus respectivas bicicletas. Pero la realidad canta que estamos ante una actividad meramente deportiva y ajena a un Momo que este año no tuvo entronización.

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O incluso hablar de un disfraz de surfero cruzando Panaderas a las cinco de la tarde, con neopreno y tabla, sino no fuera por el pequeño detalle de que, realmente, el hombre acaba de remontar olas en la playa. En un Carnaval tan anodino la vista invita a comprobar si la paraje de policías que llega de frente no es realmente un disfraz. Pero de disfraz nada. Son agentes que cumplen su turno de un sábado extraño, donde unos pocos niños, y escasísimas familias como la que conocimos en María Pita, ponen una nota de color.

Por eso la gente se detiene en los cubos conmemorativos del Entroido coruñés situados en el Campo da Leña, porque son dados gigantes que emiten el colorido y las ganas de disfraz de la era prepandémica. Este virus trasciende las normas sanitarias. Porque nadie nos prohibía disfrazarnos pero la mayoría optó por paseos y compras con la ropa convencional hasta las seis de la tarde, hora a partir de la cual los pocos disfraces, con el complemento añadido de la mascarilla, se fueron esfumando de las calles. Podemos consolarnos con el tiempo. El primer día del Carnaval del 2021 cayó en un 13 de febrero, que registró temperaturas de 17 grados a primera hora de la tarde. Como si ayer el calendario se hubiera disfrazado de primavera.