In-Troido tras la mascarilla

Javier Becerra
Javier Becerra CRÓNICAS CORUÑESAS

A CORUÑA

EDUARDO PEREZ

Los niños tienen el recuerdo de la normalidad en el carnaval del 2020. Fue la última celebración común al uso

12 feb 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Un niño que conozco no para de insistir sobre la suerte que ha tenido al poder celebrar su último cumpleaños. Lo hizo el 7 de marzo, el fin de semana anterior al confinamiento. Mi pequeño amigo asume que este año no volverá a pasar. Pero, al menos, le queda la satisfacción infantil de no haberse perdido el anterior y relamerse en el recuerdo de los amigos sin mascarilla, los hinchables y las comilonas de gusanitos. Al contrario que él, la mayoría de sus compañeros de clase no han podido celebrar su respectivo aniversario en el 2020 y todo apunta a que este año ocurrirá lo mismo. Por segunda vez habrá que tachar otra de esas fiestas con las que los niños vertebran su particular calendario.

Estos pequeños tienen el recuerdo de la normalidad en el carnaval del 2020. Fue la última celebración común al uso. Su cancelación este año nos advierte que ya estamos a punto de dar la vuelta al marcador. Para empezar de cero, otra vez, en el 13 de marzo del 2021. La cosa sigue en la línea distópica a la que aún no nos hemos acostumbrado. Me dicen en el cole de mis hijos que pueden llevar disfraz, pero no complementos. Que, en lugar de máscara, van a usar una mascarilla decorada. Y que si acuden con filloas u orejas estas tendrán que ser para consumo individual, nunca compartido. Por su parte, el Ayuntamiento pasa su concurso de disfraces al plano virtual, titulándolo In-Troido y basándose en las fotos que cada uno se haga en casa. Y ya se plantean por ahí bailes de disfraces por Zoom.

Ante eso uno ya no sabe si reír o llorar. Los niños, que pese a todo mantienen la ilusión, empujan a lo primero. Pero la verdad es que, a las puertas de cumplir un año en esa locura, a veces uno piensa que empieza a perder el pulso psicológico con el bicho.