¿Salvar la Semana Santa?

Alfonso Andrade Lago
Alfonso Andrade CRÓNICAS CORUÑESAS

A CORUÑA

Urgencias del CHUAC
Urgencias del CHUAC MARCOS MÍGUEZ

Frágil es nuestra memoria. Hace poco más de un mes y con la intención de salvar las entrañables fiestas navideñas, el covid-19 se sentó a la mesa de los coruñeses para participar en los banquetes familiares

06 feb 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Ya es el segundo conocido que me viene esta semana con esta cantinela: «Con un poco de suerte, empiezan a bajar los contagios y podemos salvar la Semana Santa». ¿Salvar la Semana Santa? ¿Qué habría que salvar exactamente?

Frágil es nuestra memoria. Hace poco más de un mes y con la intención de salvar las entrañables fiestas navideñas, el covid-19 se sentó a la mesa de los coruñeses para participar en los banquetes familiares, caldo de cultivo para el despegue de los contagios y, por desgracia, para el carrusel de muertes al que hemos asistido en enero y febrero, generalmente de nuestros mayores. Y de poco sirvió que los médicos rogasen encarecidamente que se evitaran las reuniones sociales.

Datos como los de la EDAR de Bens, que mide la presencia del virus en las aguas residuales, explican con claridad lo que pasó en enero. El 17 de diciembre, el análisis de esas aguas en la ciudad detectó solo 19.400 copias de ácido ribonucleico del virus por litro de agua. Un mes después, el 17 de enero, eran casi 1,8 millones de copias por litro. Una expansión exponencial. ¿El resultado? 122 muertos en enero en el área sanitaria coruñesa, el mes más letal de la pandemia, desbancando al de abril (112 fallecidos).

Es cierto que parece que las restricciones introducidas en enero podrían dar resultado. La curva de la EDAR de Bens se ha desplomado; el 1 de febrero había 462.000 copias por litro, y es posible (ya veremos) que de aquí a un par de meses la ola pandémica remita bastante. Pero la lección aprendida en Navidad debería evitar más errores obscenos.

Porque a la pregunta inicial de qué habría que salvar en Semana Santa, la respuesta es vidas, decenas de vidas, las de nuestros padres y nuestros abuelos.