Se celebró el 8.º de abono de la Sinfónica de Galicia con permitida mayor afluencia de público. En programa, el Concierto para la mano izquierda, de Maurice Ravel (1875-1937) y Sinfonía n. 5 en do menor, de Ludwig van Beethoven (1770- 1827). Dirigió el americano Erik Nielsen (1977) y fue solista el sevillano Luis Pérez Floristán (1993).
En 1929 Ravel se hallaba inmerso en la composición de su optimista y brillante concierto en sol mayor, cuando recibió la petición de otro ‘para la mano izquierda'. Le venía del pianista Paul Wittgenstein (1887-1961), que había perdido su mano derecha por las heridas sufridas en la llamada gran guerra. Ravel, conmovido -a él esa guerra le había dejado muy marcado- se solidarizó con Wittgenstein y se puso a la tarea. La profundidad con que abordó la obra hizo que haya quedado en el repertorio. No es un mero ejercicio de exhibición y virtuosismo. Es un relato de gran aliento dramático. El grave y recogido comienzo definen el carácter. La orquesta asume las resonancias trágicas en subsiguientes crescendos y diminuendos -rabia y recogimiento- en diálogo con el piano, y momentos en que esa ‘adiestrada' mano izquierda emite sus propias emociones en despliegue admirable sobre el teclado. La obra está transida de dolor e ira. Nielsen concertó con el solvente Pérez Floristán y la orquesta y dieron la necesaria intensidad.
La Quinta por antonomasia no es una ‘llamada del destino' con el famoso sol-sol-sol-mib, mas Beethoven se enfrentaba ya a un destino dramático a causa de su incipiente sordera. Creaba un lenguaje impregnado de carácter y temperamento. Venía de abrir con su Heroica el camino del romanticismo y buscaba confirmarlo. Apela a la tonalidad de do menor, que es ‘tempestuosa y heroica'. En sus movimientos Allegro con brio, Andante con moto, Scherzo y Allegro, muestra también gran capacidad para el desarrollo y la variación y la cabal utilización del orgánico de que dispone.
Nielsen no exhibe gestualidad desplegada, pero sí entrega en el seguimiento de las transiciones rítmicas y dinámicas. Comenzó con poco brío para crecer hasta el final. La OSG, secundó de acuerdo con su reputación. Los merecidos aplausos sonaron más nutridos.