María Esperón: «Estamos deseando empezar de nuevo»

Las bibliotecas municipales serán más diáfanas para guardar mejor las distancias


a coruña / la voz

El universo divertido de nuestras bibliotecas está de vuelta. A partir del 1 de junio, podremos degustar de nuevo esas entretenidas cápsulas de fantasía que son los libros. Los nuevos tiempos obligan y ahora el préstamo será con cita previa. Las solicitudes se harán a través del teléfono, la página web o el correo electrónico. Al frente está María Esperón Rodríguez (Marín, 1973), en ausencia de la responsable, que está de baja laboral.

-Este viernes comenzaron las devoluciones del material prestado antes del confinamiento.

-Sí. Algunos ya lo pudieron hacer en las bibliotecas que cuentan con un buzón exterior. En el resto hemos instalado unos puntos de recogida en la entrada.

-¿Vuelta a la nueva normalidad?

-Estamos en un proceso que nos devuelva progresivamente al funcionamiento habitual. Retomamos la devolución y el préstamo y, después, habrá una siguiente fase en la que valoraremos cómo organizar el acceso limitado al espacio y el uso de los equipos informáticos. En una siguiente etapa, estudiaremos cómo retomar las actividades presenciales. Ojalá sea cuanto antes.

-¿Se llenarán de nuevo las salas de niños y mayores?

-Estamos deseando empezar de nuevo. Sobre todo, a tener contacto con los usuarios, pero, ahora mismo, siendo sinceros, vamos a ver cómo se articula todo con las nuevas medidas. Las bibliotecas son centro de atención al público de proximidad y habrá que ver cómo lidiamos con eso en el trato diario, pero tenemos grandes profesionales y sé que los usuarios van a respetar todas las medidas. Afrontamos este momento con mucha ilusión.

-La biblioteca municipal había logrado convertirse en un centro cívico en sí mismo. ¿Podrá funcionar como «viveiro cultural»?

-La perspectiva social de las bibliotecas es fundamental. Muchos ciudadanos van allí a leer o a conversar. Intentaremos recuperar esos valores, pero habrá que hacerlo poco a poco.

-¿Qué medidas han tomado?

-Además de la señalización, hemos retirado mobiliario para hacer las bibliotecas más diáfanas y que se puedan guardar las distancias. No es tan complicado.

-Pero va a costar.

-Sinceramente, sí. Al menos, a corto plazo. Volver a ver nuestras bibliotecas llenas de gente va a costar. Pero serán sitios seguros para usuarios y trabajadores.

-¿Es una oportunidad para las bibliotecas virtuales?

-Sí, ya lo ha sido durante el confinamiento. Hemos hecho muchas cosas en redes; hemos llamado a nuestros mayores para escucharles; hemos publicado podcasts con lecturas, etc... Para algunos, este formato se ha abierto para no cerrarse más.

Una obra imprescindible: «Soy fanática de Paul Auster y los Episodios de una guerra interminable de Almudena Grandes. Obligatorios».

Y para los niños: Rosa Caramelo, de Adela Turín, «para que desde pequeños nos sintamos libres e iguales, sea cual sea nuestro género», dice María Esperón.

«Ampliaremos el material que se puede llevar en cada préstamo»

Hace tiempo que las bibliotecas han empezado a convertirse en espacios creativos donde todos podemos relacionarnos. María Esperón es consciente de que ese proceso de cambio en el que estaban inmersas sufrirá cambios.

-¿Cómo afectará la pandemia?

-Supone un cambio absoluto para nuestra filosofía, que es la de compartir espacios. Ahora tendremos que parcelar los sectores de población a los que nos dirigimos. Es casi un nuevo concepto de biblioteca.

-Es decir, ¿toca reducir las visitas a la biblioteca, para prevenir el riesgo de contacto entre las personas?

-Sí, por eso también vamos a ampliar el número de materiales que se pueden llevar los usuarios en cada préstamo para reducir, en la medida de lo posible, las visitas a la biblioteca. Las penalizaciones seguirán suspendidas, articularemos un sistema de cola manteniendo la distancia de seguridad y se priorizará la devolución en los buzones exteriores antes que la presencial.

-¿Fue duro ver las bibliotecas cerradas durante este tiempo?

-Sí. Además, no hay precedentes de que todas las bibliotecas se cerrasen de repente y fue un golpe duro para todos.

-Pero estuvieron presentes igual.

-Desde el principio, nos esforzamos en transmitir que éramos mucho más que un espacio físico. Seguir haciendo biblioteca va mucho más allá de un edificio. El personal grabó vídeos desde su casa, buscamos nuevas fórmulas y la experiencia ha sido positiva.

-¿Cuál fue su primera biblioteca?

-Una de las mejores sensaciones de mi vida fue cuando empecé a leer; y lo recuerdo perfectamente. Siempre me ha encantado la lectura. La capacidad de vivir tantas vidas diferentes me sigue pareciendo increíble. Por eso una biblioteca es un lugar mágico.

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