A Coruña

Más de 12.000 personas se concentraron al mediodía de ayer en el Obelisco. Formaban parte del amplio movimiento que reivindica que las mujeres tengan los mismos derechos que los hombres porque, aunque así lo recojan las leyes, para muchas de ellas «no es cierto, somos maltratadas. Y no me refiero solamente a los daños psicológicos, a los golpes y asesinatos que estamos sufriendo, no nos consideran iguales que a los hombres en nuestros trabajos», explicó Andrea, una de las participantes en la multitudinaria manifestación.

Ayer era 8 de marzo. El día en el que se conmemora la lucha de la mujer por su participación como igual en la sociedad, su desarrollo íntegro como persona, una jornada instituida por las Naciones Unidas en el año 1975, aunque en algunos países europeos se conmemora desde 1911.

La manifestación de A Coruña llegó a alcanzar más de un kilómetro de longitud. Cuando la cabecera de la marcha estaba llegando a su destino final, la plaza de Tabacos, la cola todavía estaba pasando por la plaza de Mina.

No solamente acudieron mujeres. Muchos hombres también quisieron apoyar la movilización. Jóvenes y mayores. Parejas. Mamás y papás que llevaban a sus bebes en mochilas o en carritos.

La brecha salarial

La marcha de ayer no entendió de edades. Asistieron personas mayores tan reivindicativas como cualquier joven. «Soy una jubilada y no quiero que se rían de nosotras», dijo Isabel Díaz. También trabajadoras: «Hago el mismo trabajo que mi compañero, que aquí me acompaña, y cobro casi 100 euros menos al mes», dijo Lourdes Sánchez. «No quiero que los compañeros de mi clase me machaquen todos los días por ser guapa o fea, delgada o gorda», reclamó encendida Lucía.

Acudió gente que caminaba gracias a unas muletas, en sillas de ruedas, manuales o eléctricas. «Estamos contentas con los cuidados que nos ofrecen las Administraciones, se los agradecemos, pero por qué siempre las cuidadoras tienen que ser mujeres», apuntó Luisa Saavedra, que tiene serios problemas de movilidad.

La marcha transcurrió con normalidad. Acudieron numerosas autoridades y concejales de todos los grupos políticos del pleno. La alcaldesa, Inés Rey, dijo que celebraba todos los 8 de marzo, «pero este año lo hago como la primera alcaldesa elegida democráticamente, y lucharé por los derechos de las mujeres, como hice siempre». El delegado del Gobierno, Javier Losada destacó que el nuevo ejecutivo municipal «está demostrando respeto a las mujeres, respetando sus derechos. De hecho, son mayoría», apuntó

Un lema para todo el año

La manifestación de las mujeres en A Coruña discurrió como una fiesta. Hubo gaitas, panderetas, disfraces... Los cantos de los participantes de la marcha fueron diversos, aunque muchos se centraron en denunciar la lacra de las agresiones machistas, y los asesinatos: «Somos muchas, pero no estamos solas. Faltan las asesinadas». Unos ataques que compararon con «atentados, que acaban con nuestras vidas».

Pero quizá por encima de todas las demás, triunfó una consigna: «El 8M no es solamente un día, tienen que ser los 365 del año».

«Reivindico todo lo que nos falta por conseguir: la libertad»

Andrea es una joven estudiante. Fue acompañada de dos amigas. Decidió celebrar el día aunque esté en época de exámenes. Quiso reivindicar «lo que nos falta a las mujeres por conseguir, nuestros derechos... y sobre todo nuestra libertad».

«Una jornada de celebración, de sentimiento, de libertad»

Laura participó en la marcha con un cartel hecho por ella misma, «porque nadie me va a decir como tengo que celebrar una jornada de libertad».

«Todas xuntas e sen medo, non solamente hoxe, sempre»

Eva dice que «hoxe é un día de reivindicación. Moi alegre. Estamos todas xuntas e sen medo, pero non solo hoxe, sempre. So faltan aquelas mulleres que asasinaron».

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Un kilómetro de mujeres en pie