Ni todos los propietarios son unos terratenientes con ánimo especulador, ni todos los arrendatarios son potenciales okupas
05 feb 2020 . Actualizado a las 05:00 h.Los lunes a las 12.30, en el programa Voces de Galicia de Radio Voz, los oyentes lanzan una pregunta que tratamos de responder con un experto en la materia. Esta semana, un oyente comentaba que estaba intentando negociar el alquiler con su casero, pero que este alegaba que Hacienda se llevaba la mitad del alquiler, y que le resultaba imposible bajar la renta. No vean cómo sonrió nuestro experto en fiscalidad cuando le pedimos que nos diese una respuesta, y cuántos «depende» añadió cuando empezó a matizar.
Y es que si ya es complicado encontrar una vivienda a un precio razonable en cualquier barrio de la ciudad, a este oyente lo que le faltaba era tener que lidiar con las excusas más o menos creíbles del propietario, en este caso, para ajustar precios. Que sí, que solo faltaría que el dueño del piso no pudiese poner el alquiler que le parezca. Tal y como está el mercado, seguro que hay quien está dispuesto a pagar. Y seguro que lo vale.
Pero si dar un paseo virtual por los comentarios que los clientes dejan en plataformas como TripAdvisor puede ser un festival del humor, les invito a que echen un vistazo a las ofertas inmobiliarias de pisos de todo tipo en esta ciudad. Y no por lo que se ofrece, que hay de todo, de lo maravilloso al espanto, de lo carísimo a lo asequible. No, no. Fíjense en las garantías que se piden a los aspirantes a inquilinos. Porque en ocasiones las condiciones se parecen más a los méritos que se reclaman para dirigir el Centro Dramático Nacional, por ejemplo.
Contratos, nóminas, póliza de seguro de impagos, aval bancario, vida laboral, la última cuota de autónomos, dos meses de fianza (por cierto, la ley indica que la fianza será de un mes. A las garantías adicionales habría que llamarlas de otra forma). En algunos anuncios se intuyen toda serie de pésimas experiencias con anteriores inquilinos, hasta el punto de que te imaginas que lo siguiente que pedirá el propietario será una analítica completa, el certificado de penales, el árbol genealógico y la medalla de la primera comunión. Mi preferido es uno que de 25 líneas de texto dedica 17 a exponer las condiciones. En el resto describe la casa con pasmosa capacidad de síntesis. Y utiliza unas escandalosas mayúsculas para resaltar aquellas cuestiones de obligado cumplimiento. De un «abstenerse morosos» a un «inmobiliarias no». Amén.
Acaba una de leer el anuncio con la sensación de que los aspirantes a inquilinos son todos una banda de maleantes que no buscan casa, sino pelea. Los inquilinos somos gente honrada, de verdad... Que ni todos los propietarios son unos terratenientes con ánimo especulador, ni todos los arrendatarios son potenciales okupas.