El periodista alemán narra su adicción a la bebida en el ensayo «La última copa», que llega este lunes a las librerías españolas
03 feb 2020 . Actualizado a las 05:00 h.La sociedad no es demasiado permisiva con drogas como la heroína, la cocaína y el hachís, y sin embargo acepta el alcohol como parte de la ceremonia de las relaciones mundanas, hasta dentro del propio funcionamiento interno de las familias. Hay incluso una especie de ritual de iniciación, que se jalea cada vez a edades más tempranas en los adolescentes.
De esa dualidad, de esa doble moral, de la forma muy distinta en que se aborda el alcohol y el alcoholismo, de lo difícil que es admitir la adicción en una persona que abusa habitualmente y con normalidad de la bebida, habla el periodista y escritor alemán Daniel Schreiber (Mecklemburgo, 1977) en el ensayo La última copa, que llega este lunes a las librerías de la mano del sello Libros del Asteroide, que dirige el editor vigués Luis Solano.
El texto de Schreiber narra en primera persona su alegre y no asumida dependencia del alcohol hasta que acepta que tiene un grave problema y se embarca en un proceso de desintoxicación. Ahí además pudo comprobar cómo se estigmatiza socialmente al que deja de beber o, simplemente, no bebe. Y, entre otros, pone a James Bond como ejemplo del falso glamur que rodea al alcohol, para recordar un estudio de la British Medical Journal que dictaminaba que lo que bebía 007 lo haría serio candidato a la cirrosis hepática y la impotencia sexual. Schreiber desnuda con gran eficacia y acierto las hipocresías en torno a la bebida, y sitúa al lector ante un desagradable pero necesario espejo.