El futuro Messi no saldrá de As Conchiñas

Los niños del barrio más poblado de la ciudad argumentan que es el único parque o espacio que hay en toda la zona


a coruña / la voz

Muchos mayores están hasta las narices de la pelota. Hay personas que acuden al parque de As Conchiñas a descansar y dicen que están hartas de recibir balonazos. Y piden que el Ayuntamiento prohíba que se juegue al fútbol. El problema es que «la plaza es de todos y es el único espacio que tienen los niños para jugar», dice Arturo Peneda, padre de uno de los muchos menores que a diario, cuando salen del colegio o están vacaciones, disputan intensos encuentros con cazadoras haciendo de porterías. Son partidos que duran hasta que los padres llaman para cenar y los descansos sirven para merendar. Pero un disparo a gol mal dirigido o un despeje supone a veces que el balón golpee a cualquiera que esté el la plaza.

Muchos mayores hicieron llegar sus quejas a la asociación de vecinos Entre Rondas y su presidenta, Isabel Fouz, las transmitió al jefe de Seguridad del Ayuntamiento en una reunión mantenida con él hace unas semanas. No obstante, La dirigente vecinal también es consciente que los niños del barrio «no tienen otro lugar para jugar al fútbol». Lamenta profundamente que As Conchiñas sea el único espacio abierto que tiene la zona y «los menores es lógico que jueguen ahí al fútbol». Así que para resolver el asunto, «lo mejor sería que el Ayuntamiento hiciese por fin lo que llevan pidiendo los vecinos desde hace decenios, que es la construcción de un parque en el que los críos tengan un espacio para jugar al fútbol sin molestar a nadie».

Mientras unos montan el cólera cuando un balón les pasa rozando o los golpea, otros opinan que «los parques son para que los niños se diviertan. Los mayores tienen muchos bancos en la calle Barcelona donde sentarse y hasta en As Conchiñas, lejos de donde juegan al fútbol», dice Aarón Vázquez.

Su hijo y un amigo aseguran que siempre juegan «con cuidado» y muchas veces «recibimos broncas sin que hayamos hecho nada. Solo por pasar corriendo a su lado con el balón», dice.

Hay vecinos en el Agra que disfrutan de la imagen que ofrecen críos de diferentes culturas disfrutando de lo que más les gusta, jugar al fútbol. «La pelota es lo que más une a esos niños de padres africanos, latinoamericanos, gallegos o asiáticos. Da gusto ver como el balón los une», sostiene el propietario de un bar de la plaza.

En cambio, uno de los partidarios de que prohíban jugar al fútbol afirma que «As Conchiñas no es un campo de fútbol ni lo suficientemente grande para que lo conviertan en eso, jugando entre la gente y dando balonazos a mayores y a bebés».

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