Una agencia de viajes de A Coruña se hace viral gracias a las preguntas y anécdotas de sus clientes: «¿Italia tiene playas?»

Elena Silveira
Elena Silveira A CORUÑA / LA VOZ

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Carlos Lavilla edita y cuelga los vídeos en las redes sociales en los que cuenta, con mucho sentido del humor, las anécdotas con sus clientes, siempre respetando su anonimato
Carlos Lavilla edita y cuelga los vídeos en las redes sociales en los que cuenta, con mucho sentido del humor, las anécdotas con sus clientes, siempre respetando su anonimato EDUARDO PEREZ

El éxito de los vídeos que el agente Carlos Lavilla cuelga en redes ha multiplicado por cinco su carga de trabajo

26 ene 2026 . Actualizado a las 16:59 h.

En la agencia Turama, en A Coruña, ya no se entra como antes. Ahora hay que pedir cita previa. No por exquisitez, sino por pura supervivencia. Desde que Carlos Lavilla empezó a colgar vídeos en TikTok e Instagram contando con mucho sentido del humor las preguntas más insólitas que le hacen sus clientes, su trabajo se ha multiplicado por cinco. «Estoy totalmente colapsado. No puedo atender ni el 10 % de lo que me entra», resume. En TikTok supera los 110.000 seguidores; en Instagram ronda los 43.000. Pero estos números en las redes sociales, dice, no reflejan su realidad diaria. Lo que realmente se ha disparado es el volumen de peticiones, presupuestos, consultas… y visitas inesperadas a la oficina que tiene en la avenida Copérnico, en el polígono de A Grela. «Me abren la puerta, se sientan y se quedan mirándome para comprobar que soy de carne y hueso, y no producto de la IA», dice.

Playas con gente sin depilar

Lavilla comenta que empezó a usar las redes sociales como forma de promoción de su negocio hace ya diez años. Pero el punto de inflexión llegó el pasado mes de junio, casi por casualidad. «Estaba en la oficina contando una anécdota sobre un destino y una amiga me dijo: ‘Repítelo, que lo grabo'». El vídeo se subió sin más expectativas, hasta que entró a hacer un comentario TheGrefg, un youtubero con millones de seguidores. Después, lo hicieron otros creadores de contenido y la bola siguió creciendo. «Ese vídeo, en concreto, llegó a cuatro o cinco millones de visualizaciones y a partir de ahí la cosa se disparó», recuerda.

«Una mujer me preguntó si en Japón se podría comunicar en chino»

Viendo el éxito obtenido, Lavilla siguió subiendo vídeos en la misma línea y formato, con preguntas reales de clientes reales. Algunas de ellas tan surrealistas que cuesta creerlas, siempre manteniendo el anonimato del cliente. Entre las preguntas que más le marcaron, confiesa, está la de una persona que «quería saber si se podía pescar desde un crucero». También la de una mujer que buscaba una playa «donde hubiera gente que no se depilase»; o quien preguntó si, viajando a Japón, podría comunicarse hablando en chino.

Lavilla puede enumerar anécdotas en bucle, porque «son muchas» y a cada cual más graciosa. Como la de un cliente que, por ahorrar costes en el avión, le planteó si plastificando dos maletas juntas se facturaban como una sola. O el de otra que quería ir a un destino «en el que no hubiese hombres».

¿Un gremlin en el Kremlin?

Sobre si alguna vez se le escapó una carcajada delante de un cliente, él lo niega: «Nunca. Pero lo llevo por dentro», admite. Hace poco se tuvo que contener cuando alguien le preguntó si se podía visitar «el gremlin de Moscú». «Al principio me quedé en shock y pensé que estaba bromeando. Pensé que igual se refería a inquilino que tiene el Kremlin… pero no. No era una broma». O cuando una pareja quiso combinar para su luna de miel dos «destinos próximos» combinando ciudad y playa. Como ejemplo pusieron Nueva York y Maldivas. «Claro, están cerca si quitas que hay un océano y dos continentes por medio…», ironiza.

«El primer vídeo lo subí sin muchas expectativas, hasta que un youtubero con miles de seguidores hizo un comentario»

También hubo quien le preguntó si Italia tenía playas. «La miré pensando que era otra broma, pero no. Ella se quedó observándome con los ojos muy abiertos esperando mi respuesta. Se trata de Italia. ¡Italia! La tenemos aquí al lado; todo el mundo sabe que tiene forma de bota y que está rodeada del mar Mediterráneo».

Menos cultura general

Lavilla explica que estas situaciones surrealistas son cada vez más frecuentes y la única explicación que encuentra es que «ha mejorado el nivel tecnológico de la gente, pero se ha desplomado la cultura general». Y pone como ejemplo a dos chicas que buscaban un destino de fin de semana. Ante su propuesta de París, ellas contestaron que no había nada más que ver en la ciudad ademas de la torre Eiffel». Asegura que el nivel «no tiene que ver con el dinero» y que ha tenido clientes con viajes muy sencillos y muchísima cultura, «y otros con mucho poder adquisitivo que te dejan con la boca abierta».

Con machete, en Cancún

Las redes, según explica, atraen a todo tipo de público que no siempre encaja con su forma de trabajar. Lavilla no vende lo que no conoce. Viaja, prueba hoteles, busca actividades y construye rutas con paciencia. «Ese es mi valor añadido». Por eso, cuando le piden «el hotel más barato de Cancún», responde sin rodeos: «¿Tú sabes dónde te vas a meter? Llévate un machete de mano para dormir debajo de la cama».

Con miles de seguidores, la verdadera prueba de fuego de su popularidad fue la semana pasada en Madrid, en Fitur. «El año pasado tenía cuatro o cinco peticiones de reuniones para los tres días. Este año tuve unas 180». La explicación a estas peticiones solo la encuentra en los cambios que introdujo en las redes sociales. «No he hecho nada distinto a años anteriores. La única diferencia son los vídeos».