Mirabal, el sol después de la tormenta

La asociación dirigida por Ana Saavedra acaba de recibir el premio Meninas por su trabajo contra la violencia de género. Una lacra contra la que llevan luchando más de una década con su apoyo a las víctimas a las que acompañan durante todo el proceso, emocional y judicial


A Coruña

«Esto es un impulso para mí», dice Ana Saavedra, el corazón y alma de la asociación Mirabal de Betanzos que acaba de ser galardonada en los Premios Meninas que la Delegación del Gobierno en Galicia entregó en Santiago en reconocimiento a su lucha contra la violencia de género. Un premio más que merecido tras casi una década desde que se constituyó la entidad.

«Yo empecé a ayudar a víctimas de malos tratos en el 2001 y más tarde constituí la asociación que funciona como tal desde el 2011», explica Ana, que también fue víctima y que hizo de tripas corazón para ayudar a quienes como ella han vivido en el infierno. Por eso mujeres a las que ha dado apoyo la llaman «mi luz», porque eso es lo que significa Mirabal para quienes han sufrido una lacra que por desgracia parece no tener fin, el sol que sale tras la tormenta.

«Nunca pensé que diez años después se experimentara este retroceso en la sociedad. Porque hemos avanzado mucho en leyes, con el pacto de Estado, pero ahora vemos cada vez más casos de violencia de género. Queda mucho por luchar», comenta Ana, que tiene claro que no hay un perfil concreto de maltratador. «No existe un patrón, pero lo que sí hay es conductas comunes que intensifican un carácter agresivo como puede ser el consumo de drogas y alcohol». Desde que comenzó su actividad, Ana se ha volcado al 100 % con una labor muy complicada. «Es un trabajo poco agradecido y muy duro. Ves situaciones muy fuertes que te afectan, por eso el premio me da fuerza para seguir. Es como la prueba de que algo debemos de estar haciendo bien».

Apoyo 24 horas

Su trabajo se centra en acompañar a las víctimas durante todo el proceso, emocional y judicial. «Hay muchos carteles de denuncia y está muy bien, pero el problema es lo que pasa después. Es un proceso muy duro y para el que nadie te prepara ni ayuda», comenta Ana. Porque ella llega a donde no lo hacen las instituciones públicas. Trabaja las 24 horas y ofrece, no solo asesoramiento, sino acompañamiento a quienes se acercan a Mirabal en busca de auxilio. Una entidad que no solo trabaja con mujeres: «Hay hombres que también sufren malos tratos, este año hemos atendido a cuatro». Un denominador común en todas las víctimas, independientemente del sexo, es la vergüenza. «Muchos niños les dicen a sus madres: ‘‘Mamá, no denuncies’’. Saben que si lo hacen van a estar marcados en la sociedad y no quieren. Es muy duro», comenta Ana, que considera la forma de atajar el problema es la educación: «Hay que deshacer tópicos y educar a las niñas para que se rescaten solas, no para que esperen a que venga un príncipe a hacerlo. También combatir comentarios como los típicos de ‘‘algo haría’’ cuando un hombre pega a su mujer. Otro problema actual es el acoso al que muchas chicas jóvenes se ven sometidas por el envío de imágenes de contenido sexual, el sexting. Se lo callan porque si lo denuncian tienen que contarle a sus familias que han enviado ese tipo de fotos y les da vergüenza», explica la presidenta de Mirabal, una asociación que no tiene límites ni horarios, ya que Ana está disponible las 24 horas tal y como corroboran las numerosas víctimas a las que ha ayudado.

Ahora, su esfuerzo es por fin reconocido públicamente con un premio nacional que da visibilidad a una asociación que por méritos propios se merece un galardón diario.

Conoce nuestra newsletter con toda la actualidad de A Coruña

Hemos creado para ti una selección de noticias de la ciudad y su área metropolitana para que las recibas en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
0 votos
Comentarios

Mirabal, el sol después de la tormenta