La pesadilla de no dormir por el botellón

Una ordenanza municipal prohíbe las concentraciones de personas que impiden el descanso

Restos de basura por botellón en la plaza Vista.
Restos de basura por botellón en la plaza Vista.

A Coruña

Hay pocas cosas tan inhabilitantes y destructivas del buen ánimo y la salud mental como la falta de sueño. En el Orzán (especialmente) y en alguna zona más de la ciudad hay vecinos que llevan años intentando conciliar el sueño con tapones en los oídos, que han tenido que llevarse el dormitorio a la parte trasera de la vivienda, que no pueden abrir las ventanas cuando hace calor, que han dejado sus pisos porque no son capaces de descansar en ellos, que ni siquiera pueden venderlos por lo mucho que se han devaluado e incluso que están siendo tratados por problemas de ansiedad. Son víctimas del ocio nocturno que ha llevado a su calle o plaza a cientos de coruñeses con ganas de chillar o cantar hasta altas horas de la madrugada. A veces con botellón, a veces sin él, pero siempre a voz en grito.

«El Ayuntamiento prohíbe, y consecuentemente impedirá, las concentraciones de personas en la vía pública que alteren la normal convivencia ciudadana»

Vista, Cormelana, Orzán… Los residentes exigen soluciones contra la tortura del ruido, que percute sobre sus cabezas como la gota malaya, y apelan a la voluntad política para poner fin a su peor pesadilla. Y la erradicación del problema parece, en efecto, cuestión de voluntad política. El Ayuntamiento dispone de una herramienta: la ordenanza local para regular la convivencia y el ocio en el espacio público de A Coruña. Así se llama. Y ya su preámbulo precisa que se articula «para que las actividades de una parte de la ciudadanía no supongan un perjuicio grave a la tranquilidad de otra», velando por preservar el derecho al descanso. «Compete a esta Administración -continúa- evitar comportamientos incívicos en perjuicio grave de los ciudadanos (…). Se trata de dar solución (…) a que las concentraciones de personas en el espacio público para su ocio deriven en un resultado no asumible socialmente para otras, en la perturbación del normal descanso nocturno».

Por eso, en su artículo 4, la ordenanza sentencia: «El Ayuntamiento prohíbe, y consecuentemente impedirá, las concentraciones de personas en la vía pública que alteren la normal convivencia ciudadana, siempre que se lleven a cabo conductas que perturben el derecho al descanso, entre las 22.00 y las 8.00 horas».

El Concello se reserva la posibilidad de declarar determinados espacios públicos como «zonas de especial protección», cuando «las concentraciones reiteradas hayan producido una muy grave perturbación de la convivencia». Y tipifica como infracción «muy grave» cualquier «perturbación de la convivencia que afecte de manera grave, inmediata y directa a la tranquilidad o a derechos legítimos de otros (…), cuando ello se derive de la concentración de personas en la vía pública, en la que se consuma o no alcohol, entre las 22 y las 8 horas».

Así pues, voluntad política para aplicar una ordenanza en vigor. Solo eso.

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