Arquitecturas coruñesas, a plumilla

José Manuel Yáñez dibuja espacios y rincones de la ciudad para desvelar su enorme riqueza arquitectónica


A CORUÑA

«Hace unos meses decidí ir dibujando lo que veía de la ciudad que me llamaba la atención y el resultado son estos cuadernos». Lo cuenta José Manuel Yáñez Rodríguez sentado en una silla de pescador en la acera del viaducto de Alfonso Molina. Desde este lugar, va plasmando en un cuaderno la fachada de la Casa Barrié y su entorno. Profesor de dibujo arquitectónico en Aparejadores durante 39 años, explica que detrás de esta visión de la arquitectura coruñesa «hay mucho de oficio y sobre todo de amor al patrimonio, que es lo que a mí más me motiva», comenta este doctor en Historia del Arte y arquitecto técnico.

«Siempre me gustó el dibujo arquitectónico e hice publicaciones sobre el patrimonio. Eso me ha motivado para hacer aspectos de la ciudad que más que las arquitecturas tradicionales, que también, muestren esos rincones que no es fácil que la gente contemple», detalla sobre el contenido de los cuadernos. En esa línea, alude al molino de viento de Santa Margarita «porque hay gente que no sabe que está ahí y tiene su historia, ya que ahí hubo una confrontación de las tropas napoleónicas con las británicas, en la retirada de sir John Moore». 

Los cuadernos están elaborados «a plumilla y sombreado con rotuladores» y en ellos pueden verse «edificios recurrentes, pero sobre todo quiero hacer contrastes de arquitecturas, ver un poco la riqueza arquitectónica de la ciudad, que es muchísima, desde el patrimonio histórico, como es el románico y el gótico de las iglesias, hasta las arquitecturas modernistas y eclécticas».

Reconoce que cuando sale a la calle para pintar «suelo esconderme un poco... porque estas cosas te dan un cierto pudor», y lo hace con una silla de pescadores en la que fácilmente acomoda el material necesario.

«De lo que más me gusta dibujar en la calle es la cantidad de padres con niños que se acercan», reconoce. Cuenta cómo hace unos días «estuve dando una clase de dibujo a un niño que se sentó con sus padres a ver lo que estaba haciendo. Siempre llevo otro cuaderno para que él lo vaya viendo. A mí eso me enternece mucho. También viene gente a darte clases [risas] y el otro día me pidieron en la calle Real si podía hacer un retrato. Le dije que no me gusta el retrato...».

En cuanto al destino de los cuadernos, José Manuel Yáñez indica: «La idea mía es editar los mejores dibujos, con una pequeña intrahistoria de lo que se ve, para que dé gusto leerlo, que visualmente sea atractivo y al mismo tiempo sirva para contar un poco de la historia de ese sitio».

De la reja de Santa Margarita copiada en Pontevedra a Fernández Latorre como Regent Street

En los cuadernos que ha completado, José Manuel Yáñez recoge desde «remates y cúpulas para tener un inventario» hasta edificios como las casas Cornide y Barrié y, sobre todo, rincones arquitectónicos. El objetivo está claro: «Quiero darle un tono de divulgación para que la gente no tenga miedo a leer cosas de arquitectura». Así, «explicar que esta fuente de Santa Margarita [calle Palomar] no estaba aquí, que fue trasladada piedra a piedra de enfrente, de donde estaba la imprenta Roel, al lado de la iglesia de San Francisco. Contar que esta iglesia también fue trasladada...», argumenta el que es jefe del servicio de Arquitectura de la Diputación coruñesa.

Muestra «esta casa modernista de la calle Herrerías que pasa un poco desapercibida, pero tiene un trabajo de carpintería precioso» o cómo el edificio en curva de la calle Fernández Latorre «me recuerda a Regent Street, en Londres, con esa casa imponente, la azulona, de la esquina». 

Para Yáñez «hay una parte de historia del patrimonio que es bonito contar» y en uno de los cuadernos aparece «la adoración de San Bernardo, que está donde fue la casa del Corregidor en el siglo XVII, luego las Escuelas Populares Gratuitas...», cerca de la plaza de las Bárbaras. «Como este es el callejón de San Benito, mucha gente cree que el de la hornacina es San Benito, pero es San Bernardo, que era un gran devoto de la Virgen y esta es la famosa contemplación de María... Este edificio pertenecía al monasterio de Sobrado».

Concluye con otra curiosidad sobre la reja de la entrada principal al parque de Santa Margarita, que también ha dibujado: «Javier Padín y Quico Michel la fueron a copiar al pazo de Lourizán, de la Diputación de Pontevedra, e hicieron los moldes en Fundiciones Rey, de Vilagarcía».

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