La pinacoteca oculta de Durán Loriga

La Asociación de la Prensa guarda en su sede una «notable colección» con obras de Lago Rivera, Laxeiro o Seijo Rubio


La casa de cultura Salvador de Madariaga es como una matrioska, una de esas muñecas rusas con una dentro de otra. Así en el número 10 de Durán Loriga están desde el Centro Galego de Artes da Imaxe, CGAI, a la Academia de Medicina, pasando por el instituto José Cornide, la biblioteca de estudios locales, la biblioteca infantil, la sala municipal de exposiciones o la sede de la Asociación de la Prensa de A Coruña (APC). Esta última tiene en sus dependencias varias decenas de piezas de arte, la mayoría de ellas cuadros, formando una pinacoteca casi oculta o, cuando menos, muy poco conocida. «Para entender la existencia de esta notable colección debemos de tener presente la propia historia de la Asociación de la Prensa y su implicación en todos los aspectos de la vida de nuestra ciudad y en el cultural en especial». Esto escribía Jaime Oiza, técnico conservador de los museos del Ayuntamiento de A Coruña, con motivo de la exposición conmemorativa del centenario de dicha asociación que tuvo lugar en la casa de cultura Salvador de Madariaga hace tres lustros.

Primeras críticas de arte

Argumenta Oiza en el catálogo de dicha muestra [100 años de periodismo coruñés] que la implicación de la APC se debía a «la extraordinaria sensibilidad artística de los miembros fundadores». En este sentido, destaca «la figura de Alejandro Barreiro, autor de un conjunto de críticas relativas a los diferentes autores participantes en la Exposición Regional de 1917 que publicó, a lo largo de dos meses, en La Voz de Galicia, y que conforman uno de los primeros conjuntos detallados sobre el arte gallego contemporáneo».

En el apoyo de la APC a las iniciativas artísticas de la ciudad sitúa Oiza el origen de estas obras. Señala «el carácter irregular de la colección» que es «un buen reflejo de la oferta en el entorno coruñés que también ha tenido mucho de irregular». La mayoría de estas piezas están datadas en las décadas centrales del siglo pasado, con algunas procedentes del anterior como son las acuarelas de dos destacados pintores románticos: Jenaro Pérez Villamil y Pedro Pérez de Castro.

Lago Rivera y Laxeiro son otros artistas con obras en esta colección. Del primero es el cuadro titulado Tres chicas sentadas al nocturno, un óleo de los años cuarenta «del que posiblemente sea el pintor coruñés con mayor evolución», explica Oiza, antes de detallar que esta obra «corresponde a un momento previo a su etapa abstracta, por la que fue tan reconocido y que abandonó para retornar a una figuración cargada de ironía, de crítica y a unos paisajes cargados de plúmbea calma mediterránea».

La vinculación entre el periodismo y arte que marca esta colección es explícita en el óleo de Julio Argüelles Hoja del lunes y también en el dibujo Pase de pecho del periodista radiofónico Enrique Mariñas Romero, crítico taurino y que en su día formó parte de la APC.

La lista de los artistas que han aportado sus creaciones a esta colección es amplia, con nombres como José Seijo Rubio, Fernando Cortés Bujía, Carlos Sobrino Buhigas, Imeldo Corral, María Corredoira, Villar Chao, Gerardo Porto, Benito Vizoso Piñeiro y, escribía Oiza, «no se puede olvidar a Luis Quintas Goyanes, marqués de Almeiras, autor de tan magníficos retratos y paisajes, profesor de importantes pintores y que está presente con un delicado Crucero».

Una de las entidades centenarias de la ciudad surgidas en la década prodigiosa del siglo pasado

¿Qué pasó en A Coruña en la primera década del siglo pasado? Es la pregunta que surge después de ver como durante la misma fueron surgiendo una serie de entidades y empresas que han llegado hasta la actualidad. Así, el 5 de diciembre de 1904 se constituyó la Asociación de la Prensa de A Coruña que contaría entre sus socios con personajes como Wenceslao Fernández Flórez, Uxío Carré Aldado, Galo Salinas, Francisco Tettamancy o Manuel Lugrís Freire.

La APC nació en una reunión que tuvo lugar en el Circo de Artesanos, el mismo lugar donde, el 30 de septiembre de 1906, se constituía la Real Academia Galega, presidida por Manuel Murguía y formada inicialmente por 40 personas. Unas semanas más tarde, el 8 de diciembre del mismo año, el Deportivo jugaba su primer partido de fútbol, si bien la fecha oficial de fundación es la del 2 de marzo del icónico 1906. Es también ese año cuando José María Rivera Corral, emigrante procedente de As Pontes, fundaba La Estrella de Galicia dedicada a fabricar hielo y cerveza.

Además, durante ese verano la sequía había afectado a la ciudad hasta el extremo de tener que traer camiones de agua desde Curtis. Este fue el motivo por el cual se empezó a construir el primer depósito de agua de A Coruña, en Monte Alto. En diversos lugares de la ciudad se pueden ver todavía registros de la traída municipal de aguas con la fecha: 1906.

También de esa década de sorprendente emprendimiento es otra fecha histórica: el 1 de enero de 1903 cuando, con una festiva celebración, entraba en funcionamiento la primera línea del tranvía, tirado por mulas, que iba desde Puerta Real hasta la estación de tren, con ramales a Riazor y cocheras. Aquella sí fue una década prodigiosa.

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