Todo a punto para emprender viaje

Las gaviotas canas nos abandonan rumbo al norte de Europa


A CORUÑA

He venido a Sada por un asunto. Nada más despacharlo, me he acercado a la playa a disfrutar un rato de las muchas aves que aquí se pueden ver, como quien se toma un café rápido antes de continuar la jornada. Ningún otro arenal de la comarca reúne una colección de especies como la que en invierno se puede observar en este, y en solo un rato. Los últimos meses ha sido hogar de cisnes cantores y vulgares, vuelvepiedras, ánades azulones, charranes patinegros, agujas colinegras... Y muchas otras más. Entre ellas, varias especies de gaviotas.

Ahora tengo ante mí una gaviota cana. Los matices y brillos de su plumaje blanco y gris remedan los tonos de las voluminosas nubes que hoy se reparten el cielo. Descansa en la misma orilla, entre la arribazón de restos vegetales depositada por las olas, con sus patas cada poco acariciadas por estas, como para evitar dormirse del todo. Mantiene esa actitud somnolienta de quien, tras haber almorzado cuanto necesitaba, y algo más, se permite por unos minutos una laxitud irremediable.

El aliento viajero

Se le cierran los ojos, se lleva el pico bajo un ala, lo vuelve a sacar, observa con apatía al resto de gaviotas que la rodean: patiamarillas, cabecinegras y reidoras... Cada vez que echa una cabezada, me recuerda a mí mismo algunas noches después de cenar, ante una película que no termina de interesarme: las voces de los actores se alejan y el lugar de las imágenes enlatadas lo ocupa, poco a poco, una proyección fabricada por mi inconsciente.

¿Qué soñará esta gaviota cana? Quizá, con el viaje que va a emprender de manera inminente. En estas fechas las de su especie comienzan a partir de regreso a sus áreas de cría en el norte. Son una tribu muy poco numerosa aquí, pero a la vez la más abundante de cuantas gaviotas te puedes encontrar en los pueblos y ciudades portuarias de, por ejemplo, Escandinavia. En Reino Unido se la denomina Common Gull. Es decir, gaviota común.

Lo de cana en castellano le viene precisamente por esos tonos pálidos de su plumaje. Su nombre científico es Larus canus. En latín, canus es blanco. Proviene de la raíz indoeuropea Kas, que a su vez define lo gris. Por extensión, sirve también para denominar lo mayor, a quien suma mucha experiencia. Pienso en mi propio cabello ya muy poco oscuro, en mi edad... Y en lo mucho que, eso espero, me queda aún por aprender.

Prefiero identificarme con otro significado derivado de aquella remota expresión indoeuropea: el inglés hare, liebre. En marzo, es bien sabido, las liebres se entusiasman ante la cercana llegada de la primavera. A mí me sucede igual. Ya han aparecido muchas golondrinas, y las ranitas de San Antón llevan tiempo cantando. Deseo buen viaje a esta gaviota cana, y echo a andar hacia el próximo día 21, cuando cambiaremos de estación.

Números en invierno

Según el Atlas de Aves en Invierno en España, elaborado por SEO/BirdLife, la media de ejemplares de esta especie que pasan en nuestro país los meses de frío no llega a cien. Galicia y Cataluña son las zonas con más registros.

 

Cómo diferenciarla

Parecida a la patiamarilla, es en comparación más pequeña. Además, los adultos carecen de la llamativa mancha roja en la parte inferior del pico, que en su caso es de color amarillo apagado.

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