La convocatoria del 8M se desbordó por varias calles no previstas en la manifestación
09 mar 2019 . Actualizado a las 21:45 h.A Coruña no pudo mostrar más músculo. Como una única mujer, la ciudad fue un grito unánime en el mensaje del 8M en la manifestación vespertina. Otras megalópolis, otras ciudades con millones de habitantes, habrán sumado cifras mayores, pero la reivindicación vivida ayer en A Coruña se puede considerar porcentualmente un impulso histórico para los derechos de las mujeres. Hubo muchos mensajes en pancartas («Esta é a miña manada» o «Somos las nietas de las brujas que no pudisteis quemar»), también en cánticos («As rúas de noite tamén son nosas»), o en el comunicado final leído en la plaza de Tabacos («Somos as que non están, somos as asasinadas»), pero si alguien dio el mensaje más contundente fue la suma de mujeres y hombres que ayer obligaron a la Policía Local a improvisar varios trayectos para que la ciudad no colapsase. Convocadas por el colectivo Galegas8M, la manifestación que debía comenzar a las siete y media de la tarde se demoró más de 40 minutos. Porque seguía llegando gente. Y más gente. El Obelisco, punto de encuentro, debía iniciar la manifestación por la rúa Nueva para seguir por San Andrés. Pero aquella concentración de fiesta e indignación contra el machismo, no daba abasto por una sola vía (según el director del Área de Seguridad Ciudadana, Carlos García Touriñán, se concentraron 30.000 personas, diez mil más que la cita del Obelisco del 2018). Así que una parte se bifurcó por los Cantones hasta la plaza de Ourense, que sirvió como punto de reencuentro de una multitud que ya avanzaba hacia Linares Rivas cuando aún se oían gritos en el Obelisco. Algunos coches, e incluso un autobús, quedaron atrapados en este cruce de caminos.
Hubo muchas miradas hacia atrás para intentar descubrir el final de la manifestación. Pero resultaba imposible. Y hubo miles de selfis entre mujeres con la sensación de estar inmortalizándose en un momento histórico teñido de violeta.
Un baile contra el machismo sirvió de telonero de la gran movilización
Una hora de la salida prevista de la manifestación, un grupo de jóvenes escenificó en el Obelisco una pieza de danza urbana como metáfora contra el machismo. Las jóvenes, presentadas como grupo Elahoodians, tuvieron que ejecutar su número hasta tres veces, tal era la cantidad de gente que se incorporaba y lo reclamaba. Dirigidas, entre otras por Julia Laport, esta les propuso en septiembre que eligiera una inquietud para escenificar a modo de danza. «Y eligieron el tema de feminismo, el ataque al machismo, por eso el audio que bailan recoge esa “mirada que te quema en la piel”», explica Laport. En las tres representaciones Elahoodians fueron muy aplaudidas.