Una basura de camiones

El conflicto dejó 450 toneladas de basura sin recoger en las calles

camión basuras Coruña
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La basura que desbordó los contenedores y sembró de porquería las aceras de la ciudad, saturando el aire de un hedor pestilente, no es lo único que los coruñeses hemos sufrido esta semana. La ruina en que se ha convertido el parque móvil de recogida de desperdicios y las numerosas deficiencias del servicio, ocultos hasta la fecha para la mayoría, también han quedado a la vista.

Si trascendemos de lo nauseabundo a lo preocupante, ahora sabemos que tenemos circulando por A Coruña una serie de camiones y barredoras que no reúnen las condiciones elementales de seguridad. De hecho, muchos vehículos, a causa de un mantenimiento deficiente, tienen que regresar a la base averiados; el martes salían a trabajar 15 y daban la vuelta 7. Estos vehículos son un peligro no solo para quienes los manejan, sino también para los peatones que se los tropiezan por la calle. El detonante del último episodio de este conflicto fue una barredora que se quedó sin frenos y cuya operaria tuvo que arrojarla contra un talud para detenerla y que no se llevase a alguien por delante con la inercia de sus cinco toneladas.

Además del lamentable estado del parque móvil de Cespa hay otra cuestión alarmante: el servicio de recogida no puede ir bien cuando funciona sin contrato desde enero del 2017, pues el gobierno local no lo renovó en plazo y no ha vuelto a adjudicarlo. Desde entonces se pagan de manera irregular 10 millones de euros cada año mediante facturas que tiene que legalizar el alcalde o el pleno.

Tal vez a esa incertidumbre obedezca la sorprendente pasividad del Ayuntamiento en el conflicto de esta semana. Los camiones, aun gestionados por Cespa, son propiedad municipal. Entonces, ¿cómo es posible que hayan tenido que ser los trabajadores los que alertasen de su lamentable estado? ¿Cómo es que no existe un control eficaz del gobierno local sobre esos vehículos para exigir a la empresa que los gestiona un mantenimiento adecuado? Ni siquiera se entiende muy bien por qué tiene que ser propietario el municipio de esta basura de camiones que, según han denunciado los empleados, carecen en algún caso de cinturones de seguridad o del número de asientos reglamentario porque son auténticas tartanas.

Y la pasividad roza lo rocambolesco con la evanescencia de la concejala de Medio Ambiente, que, tal y confirma el Ayuntamiento, coordinó esta crisis galopante desde Nicosia, Chipre. Mientras tanto, y en su ausencia, los trabajadores se quejaron amargamente de que ningún responsable municipal se pusiese en contacto con ellos para tratar de encauzar un conflicto en el que los coruñeses hemos tenido que convivir en la calle con 450 toneladas de basura sin recoger.

Por CrÓNICAS coruñesas

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